sábado, 3 de abril de 2010

¿Hasta cuándo?

Gato es obsesivo. Cada vez que me siento en la silla de la computadora, insiste en amasarme ese almohadón que no soy ni nunca seré para él. No importa cuánto me moleste y diga "Gato, ¿podés quedarte quieto?". Él insistirá e insistirá, aunque me levante veinte veces y me vuelva a sentar veintiuna, él seguirá amasándome la panza para tratar de conseguir ese lugar perfecto para él hecho bollito.
Lo entiendo, de alguna manera, porque Gato es un gato. Entonces, cuando me harta, simplemente lo ubico en una posición que no me resulte molesta, lo acomodo más o menos, y ahí entiende, o no, pero acata como orden ese sacudón que le doy: "quedate quieto". Entonces duerme.

Como dije, puedo entender que Gato no entienda del todo, porque es un gato. Aun así, a veces entiende (o algo similar que hagan los gatos).

Ahora, ¿cuándo deberíamos dejar las personas dejar de intentar cosas (lo que sea) que, al menos aparentemente, nunca van a suceder? Por favor, evitemos los libros de autoayuda, plis, porque yo redacté un par y sé que son verso que sirve para autoayudar(me) a sobrevivir. Que "el cielo es el límite", que el poder está en nosotros, que todo puedes lograrlo, creo, no son más que frases hechas que sirven para vender una esperancita más, un librito más. Y una buena manera de sacarse a un obsesivo de encima.

No malentender, por favor. No estoy hablando de no intentar, lo que me pregunto es hasta cuándo se intenta algo que tal vez no es para nosotros (sea por el motivo que sea), y cuándo ese algo se convierte en podrida obsesión u objeto de sufrimiento, o ambas cosas, o ambas cosas que son una sola.

Ejemplo: recuerdo a una compañera de teatro (en realidad, hacíamos comedia musical en la escuela de Pepe Cibrián) que quería estudiar danzas en la Escuela Municipal de Danzas, o algo así. No sé cuánta voluntad le ponía a la cuestión, pero fuera cual fuera esa "cantidad" de voluntad, era muy poco lo que se le notaba al momento de bailar. No sé cuánto tiempo lo habrá intentado, a lo mejor estoy hablando de más y la chica está hoy en una compañía internacional de danzas, desconozco. Pero creo que puede entenderse a qué voy.

Otro ejemplo: un hombre que se enamora de una mujer pero no es correspondido, y frente a cada negativa de ella insiste con dos palabras: "soy perseverante". Dos palabras que suenan a condena. Para él, motivo de frustración; para ella, motivo de ruptura del escaso vínculo que los une. ¿Puede la perseverancia de él cambiar los sentimientos de ella? Me suena que no. 

Creo que hay un límite de intentos, sólo que no sé cuál es. ¿Cómo sabe uno si se está convirtiendo en un obsesivo incurable, o si está perdiendo una energía preciosa que podría dedicar a otras actividades/amores? En el camino hay señales. Siempre las hay. Pero, como siempre, el que las ve es el que está de afuera, porque el que está supurando bilis por las axilas tratando de conseguir algo por ahí ni se da cuenta de los avisos.

Por las dudas, sólo por las dudas, si "estoy con un temita en la cabeza", y alguna de mis amigas me contesta "El cielo es el límite", yo empiezo a buscar terapeuta.

Actualización matino-sabatina: 

Igualmente, insisto en que hay que ser bastante cabezadura en la vida si es que queremos lograr algo.
¿Qué? ¿Que me vienen a buscar? ¿Chaleco? ¿Cuál chaleco de qué? Ooooopsss...

26 comentarios:

AntWaters dijo...

Uys, eso es complicado; saber hasta cuándo intentar algo que nole y nole y nole y tú que síle síle síle

Los libros de autoayuda son patéticos; vi uno en la biblio que se llamaba: "sopa de pollo para el alma"; y la autora tenía más operaciones a cuesta que pollo alguno dentro de la sopa.

Eso de que todo depende de la fuerza con la que lo desees, sí, venga ya; o que existe un Dios al que le importas tú, le importa yo, pero por no sé qué tinglado de una manzana o ser imparcial... pssss.

Hay que insistir y no agobiar; hay que dejar claro que quieres algo pero no que lo necesitas; de chaleco de fuerzas, claramente.

Además, de fuera todo se ve mas fácil, más claro y sencillo, como invertir en la bolsa o jugar al empresario con el dinero de otro XD

besos

Dark Knight dijo...

Creo que hay un límite para intentar cierto tipo de cosas, y otro límite para otras cosas.
Por ejemplo si invitás a alguien a salir una noche con ideas de algo más el límite puede ser uno a tres dependiendo el motivo por el cual diga que no, si dice "hoy no tengo ganas" o simil es tres, si dice "no me interesa" es uno, es más, ni siquiera tendrías que haber hecho la pregunta la primera vez :P.
Creo que entendiste mi punto.
Y ya te dije, tenés que escribir libros de autoayuda pero depresivos onda "no vas a alcanzar eso, dejate de joder", puede ser divertido.
Te quiero madre.

nadasepierde dijo...

Primero lo primero, llamar Gato al gato me parece genial!!!
a tu pregunta, supongo que depende del tema.
Ser perseverante en una aprendizaje, creo que puede ser, solo que de naturaleza vengas negado, como yo con la musica, solo tengo orejas y nada de oido... con las demas cosas, quizas es mas ponerle el cuerpo y darle.
Ser perseverante con una persona, me parece que no, ademas no hay nada mas patético que estar rogandole a alguien que quiera estar con uno. Esto hay que sufrirlo en silencio, hasta que llegue el dia que el amor apunte para otros lados.

Que tema complicado!!! Tampoco dejarse vencer por los contratiempos...cuantas veces?, supongo que las que el cuerpo y las ganas resistan.

te iba a decir que el cielo es el límite... pero me cortaste la inspiración.

yo soy cabezadura y obstinada hasta que me cansé y largo todo a la miercoles.
un beso

El Mostro dijo...

A cagar todos. Nada de intentar una y otra vez como carlitos obsesivos.
Pero lo peor de todo, es que repiten una y otra vez los mismos pasos y pretenden tener resultados distintos.

Besos.

Germán dijo...

Suscribo al comentario de Mostro.
Saludos.

Abrujandra dijo...

No Mile...qué me hacés...¿dónde me meto los 100 kgs de papel ahora?
No, dejá...no digas nada.
Ya seré millonaria, eso dice Padre rico, padre pobre.

Milenius dijo...

Ant: pero qué clarísimo. "Insistir pero no agobiar; dejar claro que quieres algo pero no que lo necesitas". ¡Me quedo con eso!

Ey, ¿y unos euritos para la bolsa, no te sobran? Aaaaaaamos, ¡¡que me han dicho que es muy fácil!!

Besos.

Milenius dijo...

Hijito: lo del libro de autoayuda para depresivos me mató. Y, además, creo que es una idea que funcionaría mucho. ¿Quién dijo que los depresivos quieren dejar de estar depres?

Uyyyysss... lo voy a pensar...

Besos.

Milenius dijo...

Ana: llamar Gato al gato no es un derroche de imaginación, digamos, pero tiene algo de definitivo, sí. No sé, además, si no le habremos hecho daño... :)

Acuerdo, síp. Saber buscar y saber decir basta. Y saber mandar al demonio también...

Besos.

PD: Ya estás capacitada para escribir autoayuda. :)

Milenius dijo...

Mostro: me encantó lo de carlitos obsesivos.
Claro... la vida no es hacer una gelatina, que te sale siempre igual si seguís las instrucciones.
Ergo: a la vida le falta el manual...

Milenius dijo...

Germán: ídem.
Un gusto verte por aquí.

¡Besos!

La candorosa dijo...

Hace un tiempo me involucré con este tema en un post (fuá!!), lo cual no significa que hubiera aportado luz al respecto.
Pero cada día sigo poniéndole fichas a los que tienen empeño y tenacidad en proyectos de vida, creativos, etc.

En cambio a los tercos del amor, no los tolero, me sacan de quicio, me malhumoran mal!!!, no le encuentro significado a esa actitud, ¡pero mbuéh! cada gaucho con su poncho, vio...

De todos modos, no me haga caso, vengo con la neurona de feriado largo.

Abrazos!!

Gla dijo...

Uy...supongo que el límite lo marcan nuestro corazón, las ganas de conseguirlo y las fuerzas que podamos invertir...aunque nunca lo logremos!

Verito dijo...

El límite lo conoce uno mejor que nadie, Milenius... sé que es eso lo que me está diciendo en este post, de alguna manera.

No lo conoce el cielo, ni el autor del libro de autoayuda, ni siquiera el analista que lidia con una ni nadie más que la que habita las propias medias, qué quiere que le diga.

Y de ahí no nos tendremos que pasar, y si nos pasamos, será por nuestra cuenta y riesgo.

Ahora, quedarnos parados más bien antes que después... eso sí es pecado, eh? cómo, que no está en ninguna religión? Pues debería, Milenius, debería... derrochar oportunidades que podemos aprovechar si nos autoexigimos un poquito más es un pecado dificilísimo de purgar, mire.

PD: me da pena lo de Gato, le voy a decir. Pero si lo piensa bien, la lleva a usted a su propio límite, el límite en el que lo acomoda y se terminó. Y entrenarse usted misma en saber cuál es ese límite, no es poco. ;-)

Besos gigantes.

Milenius dijo...

Cando: este post tampoco echa mucha luz sobre el asunto, digamos...
Como dice la canción, la vida es una moneda, quien la rebusca, la tiene. Creo que hay que saber mirar cuál es la que nos corresponde, y ahí está lo complicado del asunto, ¿no?
Y sí, yo tampoco soporto esas cosas de algunos "enamorados". Me suenan más a capricho...
¡Besos pascueros!

Milenius dijo...

Gla: sí, y la reflexión, y la conciencia de uno mismo y... ¡Cuánta cosa! No es fácil, al fin y al cabo... Pero ahí vamos.

Besos.

Milenius dijo...

Abruja: mmm... vos tenelos ahí, por las dudas. Uno nunca sabe... Un libro, o la venta de papel. Será cuestión de ser más cabezadura que otra cosa.
¡Besotes!

Milenius dijo...

Verito: mientras Gato duerme (sin sacudones, hoy entendió más fácilmente) te digo que concuerdo en que si dejamos pasar oportunidades por no mover el trasero de la silla estamos pecando. Es probable, también, que sea una misma la que conoce el límite (no al gato... ¡o también al gato!). Creo que en el fondo una se da cuenta de muchas más cosas de las que conscientemente parece o de las que dice darse cuenta. Deberíamos dejarnos guiar más por la intuición; tal vez es cuando decidimos no escucharla (escucharnos) cuando más metemos la pata...
No es tan fácil, pero tampoco es imposible... Habrá que ser cabezadura con la intuición nomás...

¡Besos!

Marcelo Cafferata dijo...

Ojalá pudiese decirme con la misma facilidad que a Gato "Quedate Quieto!" enfáticamente a mi mismo.

Soy bárbaro para adiestrador de gatos, mascotas y hasta clientes (cuando me sale bien). Ahora bien: habiendo quemado junto al ultimo Rey Momo todos los libros de autoayuda, lo que se me hace dificil es darme por vencido.

Que soy ariano, que soy cabeza dura, que soy caprichoso, que soy luchador y no quiero darme facilmente por vencido, que cuando se me mete algo en la cabeza lo logro... Miles de bolu-nombres para el caso de "Quedate quieto" y nada che... sigo jodiendo nomás

Milenius dijo...

Marcelo: ¡bien! Ta bueno. Yo no sé si la tengo tan clara... Según el caso, me cuesta seguir o me cuesta darme por vencida, y tendría que ver bien cuándo y cuándo, no la tengo tan clara.

Eso de "adiestrador de clientes" me preocupa un poco, te digo. ¿Los adiestrás para que te paguen en tiempo y forma? ¿Los adiestrás para que te terminen pagando de más (eso ya sería hipnotismo por ahí, pero bué...)?
Mi temita de IB dejalo ahí entonces, che... no hay drama. :):)

Besos y buena semana.

Marcelo Cafferata dijo...

Mile: el adiestramiento era "Quedate quieto" o "dejate de joder" como a Gato y que se cumpla.

Lo del pago de los clientes no se somete a adistramiento alguno ni tiene por supuesto ningun tipo de resultado (sobre todo en su version que paguen mas....) Tas loca, vo?

Milenius dijo...

Ah, bien. Adiestrador, sí, pero adaptado a los usos y costumbres de nuestra tan querida nación, por lo que veo.

Un poco toy, sep...

¡Beso!

Zippo dijo...

Yo soy de intentar, pero más que nada por objetivos que valgan la pena, y en eso mi análisis previo es inflexible y frío. Respecto de cosas del corazón, todo lo contrario, dejo que fluya por el camino que se le antoje; total, siempre las cosas serán azarosas y subjetivas en ese campo.

Milenius dijo...

Zippo: qué envidiablemente racional... yo soy salamastra.

¡Besos de me encantó tu nueva pintura!

cirita dijo...

Pero, calro, mi amiga. A mi no solo me dijeron que el cielo era el límite: me lo imprimieron en un primoroso block que guardo con cariño porque lleva mi nombre y es color violeta ( mi favorito, vio?).El límite es la vida, las circunstancias, el colegio de los pibes, las actividades "extracurriculares", los años y las articulaciones se te colapsan, las arrugas, la oxidación, el daño permanente al genoma. El límite?...ma que faciamo con el límite!!!!.
Hay que decirle a Abru que arme una buena pira y queme esas cartas...perdón esos libros.
besosss

Milenius dijo...

ay, Cirita: sí. Te mandan "El cielo es el límite", y entonces, sálvese quién pueda. El que no llega es más o menos un nabo. Y alrededor de una, el mundo, la vida, todo eso que mencionás, que nos dejan bien paraditas en la tierra, ¿no? Aunque con muchas ganas de soñar y de seguir, ¿no es así? Pero bueno, sabiendo que hay cosas que sí, y otras que no tanto... Sabiendo que somos humanas.

Besos enormes.

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll