viernes, 18 de enero de 2019

Me detengo. Sentada en la silla, solo revoleo los ojos a un lado y a otro. Que hay? Qué queda?
Me siento mal. No encuentro palabras, me duele la garganta mientras trato de llorar o de no llorar, según el día.
Hay que sacarlo, hay que doler.
No quiero distraerme. Quiero traerme a este momento de tristeza, no para regodearme en ella. Hay que sentirla. Estoy convencida de que llevarme hacia lugares de no pensar no me sirve. No sirve.
No quiero entretenerme. Necesito tenerme entera, escuchar, salir de este entrevero de tristeza como se sale de un laberinto. De a poco, pensando mucho, escuchando lo que dice el instinto, lo que pide el alma.
Me sale llorar tristezas añejas, y a lo mejor es necesario. Llorar la adolescente disconforme y melancólica que fui. Entenderte. Tratar de hacerlo. O tratar de comprender por qué una decide borrar la vida que tiene por delante. Pienso "si me hubieras dicho". Y quién soy yo para salvar a alguien de su propio dolor? Nadie. No somos nada. Esa frase espantosa que se dice en los velorios, y que seguramente nadie dijo en el tuyo, porque quienes fueron son como eras vos, adolescente y por ende, todopoderosos, es tan cierta. Y si uno pudiera verse en relación con el tremendo universo que nos rodea. Y ver que es tan importante ser todo para uno mismo y lo posible para todo lo demás... Pero no. El ego es hoy un universo. Y quien no encaja con ese ideal de ego está condenado o condenada a escapar.
Pienso todo el tiempo en ese segundo fatal, en el que tal vez te arrepentiste de tu decisión. O no. Es igualmente doloroso.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Triste

El nudo en la garganta se desata. Me hace llorar a mares, a Maru.
Hace una semana estabas viva, riendo, seguramente.
Cuál fue tu pesadilla. Cuál habrá sido, que no pudiste contarla.
Me da bronca que el tiempo no se detenga en esta tristeza. Que no se dé cuenta de que te fuiste. Que no le importe. Que siga y que haga calor y tiempo de agua y de paseos y que no estés.
A mí me importa. Me detengo en este momento por un rato y lloro tus sueños rotos, tu fortaleza, lloro esa risa que me va a faltar hasta que me vaya.
Hace una semana, qué pensabas.
Que querías.
Era tu vida chiquita que quería volar alto.
Qué sé yo qué tristeza te daba vueltas.
Yo sé que hay un tiempo al que le faltás. Hay un momento de ausencia y un agujero que dejaste.
Y te quiero tanto, chiquita.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Bordes

Bueno, en fin. Quiero dejar de hablar de lo mismo. Las noticias seguirán allí, reiteradas hasta el borde de lo soportable, porque nunca nos dan más de lo que podemos soportar. Allí estamos, intentando catarsis virtuales.

Ayer me pasó algo que no me sucedía hace tiempo. Agarré un libro por el simple placer de leer (cosas que suceden cuando ya logré subir la cuesta de esta altura del año), así que, como esos postres que una sabía que solo en Navidad, elegí muy bien. Hacia las tres de la mañana, ya tenía unos cuantos links en mi cabeza. Así:


Sentí una especie de liberación de ese cortocircuito permanente que padezco en la aparente conexión a través de las redes sociales. No están mal, no están mal. Pero.
Hay liberaciones enormes. Hay independencias sonoras, de esas que terminan ocupando cuatro páginas en el libro de historia de sexto. Y hay otras, menos rimbombantes para afuera, pero que de tan pequeñas, dan ganas de cuidarlas.

Después leí este poema (Julio Cortázar, La vuelta al día en ochenta mundos, México: RM, pp. 197-198).




domingo, 11 de noviembre de 2018

Sororas

"Una multitud de jóvenes madrugadoras, venidas como yo a respirar el aire embalsamado de la mañana, ocupaban los bancos, o bien polqueaban, deslizándose rápidas sobre el césped, estrechamente abrazadas, sonriendo con el confiado abandono de esa hora matinal en que los hombres duermen y el mundo parece habitado por mujeres".

Juana Manuela Gorriti, Peregrinaciones de un alma triste, en Panoramas de la vida, Eudeba, 2018, p. 86. (Edición original, 1876).

La sororidad es eso a lo que hoy nos animamos a ponerle nombre. Apropiarse del mundo que se habita, sabiéndonos dueñas de él aunque conociendo y reconociendo la injusticia de que se nos haya dejado siempre a un lado. Invitar, con una mirada cómplice, a otras a ser dueñas también, a hacerlo y a transformarlo juntas.
Hermanas.

viernes, 14 de julio de 2017

Propia

No hay caso.
Estás condenado a decir tus propias palabras.
A gritar con tu propia voz.
A negarte, a maldecir, a despotricar, a insultar.
A susurrar, a balbucear, a tartamudear con tu propia lengua
Son tus palabras, lo que querés decir, lo que te agobia, lo que te supera, te enferma y te indigna.
Lo que te alegra y lo que amás.
Lo que bendecís.
No se puede ser la voz de nadie.
Podés gritar con otros, pero cada reclamo va a ser distinto.
Y está bien que así sea.
Sos la geografía más o menos ignorada de tu propio idioma.

lunes, 12 de junio de 2017

Esoterismo y realidades

Prefiero pensar que eso que nos reúne y cuya capacidad transformadora recién empieza a chispear es la suma de esfuerzos personales, de capacidades, puestas al servicio de un proyecto que consideramos justo. Si no existiera la decisión de aunarse con otros, soportaríamos más o menos airosos las pruebas que el destino nos pusiera por delante, sin pensar demasiado, o creyendo que fueron los astros los que se unieron para que la pasáramos tan mal. 
Cuando el mensaje es "Quédense en su casa", decidimos ejercer alguna que otra rebeldía. Prefiero pensar entonces en rebeldías que se unen y que creen que con ellas pueden abrir nuevos caminos y pensar nuevos destinos. . 
Siento, en definitiva, que toda la cosa esotérica tiene mucho que ver con el individualismo, por mucho que algunos insistan en que algún planeta dio el visto bueno para que hoy tales y cuales decidiéramos unirnos. 
De por sí, ya me parece maravilloso, hasta mágico, si se quiere, que muchos estemos pensando en lo mismo en el mismo momento. Que a muchos nos enciendan las mismas cosas, que a muchos nos preocupe el futuro de todos, la justicia para todos. ¿No seríamos un poco injustos si después de tanto camino recorrido, de tantas decisiones tomadas (y muchas de ellas, con más o menos dolor), en definitiva, si después de tanto "esfuerzo personal", les adjudicáramos a los astros una senda trazada? Fuimos nosotros los que nos pusimos en el camino, unos a otros; los que decidimos luchar por ciertas cosas, porque ya teníamos una idea en la cabeza de cómo queremos que sea el mundo. 
Eso es transformador. 
       
          

lunes, 1 de agosto de 2016

De lo que no hablo

Mientras me obliguen a atrincherarme en contra de mi propia clase, no. No voy a hablar de López, ni de la corrupción del gobierno anterior, ni de lo que faltó, ni de lo que se hizo a medias.
A mí, oblígame a hablar de todo eso cuando te falte el trabajo, cuando no tengas qué darles de comer a tus hijos, cuando no tengas que vivir de prestado.
Y no quiero que se me pase la indignación, no quiero que mengüe, no quiero olvidarme. Porque no hay nada más burgués que la comodidad de un sillón desde el que critico al que hizo algo por no haberlo hecho todo.
No voy a hablar de López con vos, que vas dos veces por año a Europa y tres o cuatro a Brasil, pero decís que te llegó una factura muy alta de gas o de luz y que eso es indignante. Pagala. Pagala porque es lo justo, porque es lo que quisiste aunque votaras a otro. Pagala vos, pero vos, que podés pagarla, peleá para que no la pague el que hoy no tiene plata para el boleto.
No voy a hablar de corrupción con vos; no hasta que dejes de levantar ese centavo que encontraste en el piso “porque no es mío”. No hasta que dejes de coimear canas cuando te pasaste un semáforo en rojo; y te defendés diciendo que el Estado debe dar el ejemplo. Sí, es lo deseable, que el Estado dé el ejemplo. Pero si no lo hace, hacelo vos, porque vos también sos el Estado, entonces si te corresponde una multa, vas y la pagás, y cuando la vas a pagar decís “Esto que hago yo debería hacerlo el Estado”. Hacés eso y te filmás, con esa lógica de selfie que lo invade todo, y lo mostrás en todas las redes sociales.

No discuto con vos si todo es lo mismo o son todos iguales; no hasta que vos demuestres que sos distinto, o hasta que te empieces vos a cambiar algo. Porque estamos en el mismo barro hoy, entonces quiero discutir de igual a igual algunas cosas. Y si son todos iguales y eso te harta, te quiero al lado mío en la plaza, te quiero en la protesta, no te quiero en la queja al pedo. Y no te olvides de lo más importante: te quiero. Puedo discutir hasta el hartazgo, pero te quiero porque somos iguales, aunque vos desde tu sillón pienses que hay que cambiar todo pero no te movés de ahí. Te quiero porque aunque ahora creas que son todos lo mismo y blablablá, un día te va a pasar como a otros, y te vas a quedar sin laburo y te vas a dar cuenta de que no te queda más remedio que quererme al lado tuyo para pelearla juntos. Es la única manera de cambiar algo, ya que tanto se habla de cambiar. 

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll