viernes, 20 de febrero de 2015

La nada misma

Es lo que tenés en la mano, la llevás en el cuerpo, camina en tus zapatos y se calza tus calzones. Se viste de mal humor, de odio, de gesto amargo o de cara de nada. Es el estímulo perfecto para desacordar con todo por defecto. Desacordar es también, ahora que lo pienso, olvidarse. "Estás muy desacordativa", me dijo una vez un hijo. ¿De qué te olvidás?
La nada habla cuando vos ubicás la belleza, lo bueno, lo justo, lo mejor, siempre en otro lado, lejos del alcance de esta zanja apestosa.
Guiada por la nada, tu vida se va por el caño de un futuro negro, todo negro; sin pasión porque para qué; sin alegría porque no hay motivo; sin emoción: sensibilidad agotada, vuelva en otro momento.
Te encanta inventarte una falsa alegría con TV de 80, pero sabés, sí sabes, que la alegría no está ahí, porque la alegría es solo brasilera, oh, mi amor.
Si supieras, si supieras vivir sin la nada, pero no. Estás consumido, te enfermaste de querer tener todo.

miércoles, 28 de enero de 2015

Nunca voy a ser tan interesante

Descubrí que nunca voy a ser tan interesante. No es un gran descubrimiento, hay que decirlo; la mayoría de la gente no es interesante; no tiene una vida plagada de momentos dignos de ser relatados minuciosamente, así que muy a mi pesar terminé pareciéndome a la multitud, eso que tanto temía.
No es tan grave tampoco. Supongo que lo que te puede distinguir es tratar de llevar esa desgracia con hidalguía.

jueves, 22 de enero de 2015

Difícil opinar

Y dale con la vuelta. Abrí esta ventanita no menos de tres veces en lo que va de este (nuevo) año. ¿Sobre qué escribir? ¿Sobre qué, si parece estar todo dicho? ¿Sobre el oficio más practicado en estos días, el de opinar sobre todo? Melina, Lola, las PASO que se vienen, Randazzo, Scioli, Cristina... Y ahora, el fiscal. Facebook es un compilado de opiniones de especialistas en todo. Yo no me especializo en nada, simplemente, como todos, hago como que sé algo. Y no sé nada, por supuesto, pero eso también, parece, quedó fuera de onda, porque el otro día leí (en FB, ¿dónde más?) que eso también está mal, andar presumiendo de lo que uno no sabe.
Yo soy Charlie, yo soy Nisman, yo soy Helenita, yo soy el perro abandonado en la esquina... De tanto sentirse identificados con todo y con todos, creo, muchos terminan siendo un amasijo de desgracias propias y ajenas salteadas por algún me gusta y un comentario indignado.
Vine a quejarme pero no tanto, necesitaba un ratito intimista con los dos o tres que leen esto o con nadie, en fin, para darme cuenta de que al final no puedo más que ser yo misma, a veces feliz, a veces enojada por algunas cosas; es decir, siempre limitada, ¿egoísta? ¿Acaso no me importa todo lo que pasa? ¿Acaso prefiero vivir desinformada y desligada de las dos o tres cosas que hoy deberían indignarme?
Preguntar y por casa cómo andamos parece, hoy, estúpido, con tantos que andan dando vueltas por casa ajena y marcando la agenda con la cuestión siempre lejana, siempre ajena. Sentir todas esas cuestiones como propias me parece, como mínimo, más estúpido todavía.
 


sábado, 24 de mayo de 2014

Idas y... vuelta

Estaba pensando en volver. Lo pienso siempre, aunque más no sea por escribir algo y pasar el rato. Mientras pienso en volver, se me pasa el día: trabajando, tratando de arreglar una cosa o la otra, de prender el fuego, de terminar todo lo que hay que hacer en una casa. Llegué a una conclusión: no se termina nunca.
Mientras tanto, insomnio. Insomnio de aquellos, de dar vueltas y vueltas, de levantarme y tratar de tomar un poco de frío para que la cama me atrape y no me den ganas de salir y el sueño vuelva aunque más no sea para abrigarme. Pero no, está complicada la cosa. Me levanto entonces, y vueltas y más vueltas, y sigo trabajando.
La otra noche pensaba en por qué no tengo rosas en el jardín. No tengo rosas así como no tengo sueño. Y me había salido algo bastante lindo, un pensamiento bastante simpático sobre lo que no hay: no hay rosas, no hay sueño, puedo soñar despierta que tengo rosas en el jardín, las rosas se envuelven en un sueño de rosales interminables de infinitas flores de muchos colores. Llegué a otra conclusión: no necesito LSD. Necesito dormir.
Fui a la Feria del Libro y traje un metro de libros. Kilómetros y kilómetros de oraciones que están esperando. Empecé (no fue fácil elegir) por Simone, de Eduardo Lalo. Hasta ahora, me alegra ese despertar constante (basta de decir insomnio, basta).

domingo, 24 de marzo de 2013

Tristeza enorme

Siempre es curioso cómo empieza una relación.

Y muy curioso es esto de armar un blog, comentar en uno y otro, encontrarte con comentarios acerca de algo que escribiste, que se genere una charla, y que de repente notes que las distancias se acortaron, y que no sólo esperás el comentario al post, sino que te interesa algo más de la vida de ese otro. Y te das cuenta de que tenés un nuevo amigo.  

Así me pasó con Alejandra: empezamos a charlotear una y otra vez, y cada vez más, y no necesité conocerla personalmente para llorar de tristeza cuando supe lo mal que la estaba pasando en un momento de su vida, ni para alegrarme cuando supe que, como ella misma dice, volvió a nacer. Después yo la visité, y seguimos comunicadas, y ella me visitó y conocí a sus hijas y ella a mis hijos y así y así, como un mecanismo de engranajes, la vida de una se fue enganchando en la de la otra. Estamos lejos pero de muchas maneras estamos muy cerca.

Así nos pasó con Alexis también. Comentario va, comentario viene, los lazos se fueron estrechando, y dejamos de ser una presencia lejana para empezar, cada uno, a formar parte de la vida del otro.

También nos conocimos personalmente, y mis hijos lo visitaron en su casa, él visitó la nuestra, y a la charla cotidiana durante la cena se agregaban muchas veces las novedades de Halle, ya amigo, ya uno más de la familia.

Cada tanto chateábamos, y en la confianza que nos prodigamos mutuamente pude ver que no es necesario que los amigos sean más o menos de la misma edad, cosa que siempre yo había creído. Y ya sabía que no es necesario que estén cerca. Las distancias se acortan cuando hay afecto. A lo largo de este día tan doloroso me pregunté varias veces qué significó Halle para mí. Y en el recuerdo de las charlas con él surge una imagen clara de Alexis como una persona transparente, con una ternura especial, con la que compartimos más de una confidencia, más de alguna duda, más de algún pesar. Un amigo.

Ese algo que hoy a la madrugada rompió con ese sistema de engranajes, la muerte, siempre es una mierda. Y cuando la muerte se la agarra con alguien tan joven, con tanto por hacer, con tantos proyectos y con tanta alegría, te deja hecho aplastado y sin respuestas. Da mucha más bronca.

Esto lo escribió Davu hoy en Facebook para Alexis, y no necesito cambiar ni una coma para expresar el dolor que siento.

Cuando un amigo cercano se nos va, es una situación horrible, estamos llenos de tristeza, molestia, dudas y hasta un poco de odio. Pero lo que nos pone más tristes es pensar que el mundo sigue girando a pesar de que una persona maravillosa nos abandonó, Queremos que todo el mundo se entere de lo que pasó y que todo el mundo tome conciencia de que un excelente amigo, novio, hijo, sobrino o nieto, ya no está, queremos que este día sea recordado, porque esa persona ya no tiene oportunidad de dejar una huella en esta tierra. Puede ser que el mundo siga girando, pero para varios, el día de hoy, se detuvo. No sé si poner esto acá es adecuado o si está bien, pero es mi manera de decirle al mundo que un ser querido no está más.
Halle, fuiste, sos y serás amado. Te vamos a extrañar.


 

viernes, 8 de marzo de 2013

Eliminemos la AUH

Es por todos conocido que el único objetivo que se impuso el gobierno al establecer la Asignación Universal por Hijo fue ganar votos. Así que eliminémosla ya.
Que quede claro, no es que estemos en contra de ayudar a los pobres, no, ningún objetivo tan encomiable y cristiano como ese, pero ayudarlos para que el gobierno gane votos es, simplemente, injustificable. Vamos a ayudar a los pobres de África o del Sudán, que están lejos y son víctimas de la globalización y el neocapitalismo, no como los nuestros, que están ahí pobres para ser pasto fácil del choripán y el vino en los actos proselitistas.

Eliminemos la AUH. Al fin y al cabo, los que la reciben son todos vagos.
Bueno, tal vez haya algunos (¿cuántos? ¿mil? ¿cien mil?, a ver, digan cuántos, así evaluamos) que realmente la necesiten, pero como muchos de los que la reciben son vagos, vamos a eliminarla, porque no podemos seguir manteniendo vagos con nuestros impuestos. Es una pena por aquel que la necesita de verdad, pero como no se puede controlar al dedillo quiénes son vagos y quiénes no, quiénes la merecen y quiénes no, vamos a quitársela a todo el mundo.

Eliminemos la AUH porque, aunque puede ser que haya sido creada con alguna buena intención, resulta que ahora en muchos lugares resulta difícil encontrar chica para el planchado y la limpieza. Dicen por ahí que muchas usan la AUH para reemplazar la nada que les pagan por limpiar y planchar en casa ajena y aprovechan y terminan el secundario, hacen algún curso o deciden empezar una carrera. Pero no sabemos si esto es cierto, y es casi seguro que no lo es, y si lo es, lo más probable es que se copien en los exámenes, porque ya sabemos: son todas vagas. Así que eliminemos la AUH, así estas chicas recuperan la dignidad del trabajo por centavos y nosotros podemos volver a tener la casa ordenada.

Eliminemos la AUH porque no es suficiente y sigue habiendo hambre en muchos lugares. Entonces, apliquemos un criterio de igualdad, que todos sigan teniendo hambre y no que uno haya comido un cacho más de pan que el otro.

Eliminemos la AUH porque, ya me lo dijeron a mí. Las chicas se embarazan para tener seis, siete u ocho hijos y poder así cobrar fortunas que terminamos pagando todos, señora.

Eliminemos la AUH, o si no, que me mantengan a mí también. No importa que esa plata a mí no me alcance para nada. A los pobres sí les alcanza, y hasta ponen Direct TV en la villa.

Eliminemos la AUH porque al fin y al cabo a mí no me la dan. No se trata de que la necesite o no. A mí no me la dan, entonces tan universal no es.

Yo sí quiero que la plata de los impuestos vuelva al pueblo, ojo. Pero al pueblo que se la merece, que soy yo y unos cuantos más. Qué tanto.

martes, 5 de febrero de 2013

Se me tuerce la boca así

Se me tuerce la boca como cuando veo una cucaracha o uno de esos bichos raros a los que no conozco pero me da asco, no por prejuiciosa sino por precavida. Como cuando me da asco una comida: es fija que, si por casualidad llego a probarla, me hace mal. Así me está pasando con cierta gente. Si llego a conocerla un poco más, vomito.

Ya me resulta intolerable una oposición con tanto insulto a flor de labios y tan poca perspectiva de sociedad, tan a contramano de la voluntad política de la mayoría (léase "tan a contramano de la democracia"), tan gorila, tan golpista, tan egoísta, tan BERRETA. Me dijo un tocayo de apellido "El liberalismo es la manifestación política del egoísmo", y siento que no queda más remedio que rendirse a las evidencias.

No es que no entienda no estar de acuerdo con un gobierno, ¿eh? Me pasó a mí, nos pasó a muchos con otros gobiernos y sólo nos quedó una opción posible: esperar. Quejarnos pero esperar. Llorar de bronca, pero esperar. Putear en idiomas desconocidos, pero esperar. No tener trabajo pero esperar. Votar y esperar, volver a votar y esperar. Siempre esperar. Y ahora resulta que cuando hay un gobierno con el que acuerdo, viene la oposición y no quiere esperar nada, escupe, putea e insulta; demuestra puerilmente una voluntad democrática casi nula, llora porque... ¡Porque no le falta nada, la puta madre, por eso llora!

Y no, ¿sabés qué? Es como el juego de la silla.Y ahora que me tocó sentarme, no pienso moverme ni aunque venga el matonazo del grado a sacarme de prepo. Quiero defender lo que es mío, lo que me gané a fuerza de votar y esperar, putear y esperar.

Al que esgrime argumentos del tipo "son todos chorros", "ya vas a ver cuando abras los ojos" le ruego que haga la denuncia que corresponda por los hechos ilícitos que conozca, y que ya estoy grande como para no saber qué pasa cuando abrís los ojos: te despertás, boludo, cosa que no te vendría nada mal.  

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll