viernes, 14 de julio de 2017

Propia

No hay caso.
Estás condenado a decir tus propias palabras.
A gritar con tu propia voz.
A negarte, a maldecir, a despotricar, a insultar.
A susurrar, a balbucear, a tartamudear con tu propia lengua
Son tus palabras, lo que querés decir, lo que te agobia, lo que te supera, te enferma y te indigna.
Lo que te alegra y lo que amás.
Lo que bendecís.
No se puede ser la voz de nadie.
Podés gritar con otros, pero cada reclamo va a ser distinto.
Y está bien que así sea.
Sos la geografía más o menos ignorada de tu propio idioma.

lunes, 12 de junio de 2017

Esoterismo y realidades

Prefiero pensar que eso que nos reúne y cuya capacidad transformadora recién empieza a chispear es la suma de esfuerzos personales, de capacidades, puestas al servicio de un proyecto que consideramos justo. Si no existiera la decisión de aunarse con otros, soportaríamos más o menos airosos las pruebas que el destino nos pusiera por delante, sin pensar demasiado, o creyendo que fueron los astros los que se unieron para que la pasáramos tan mal. 
Cuando el mensaje es "Quédense en su casa", decidimos ejercer alguna que otra rebeldía. Prefiero pensar entonces en rebeldías que se unen y que creen que con ellas pueden abrir nuevos caminos y pensar nuevos destinos. . 
Siento, en definitiva, que toda la cosa esotérica tiene mucho que ver con el individualismo, por mucho que algunos insistan en que algún planeta dio el visto bueno para que hoy tales y cuales decidiéramos unirnos. 
De por sí, ya me parece maravilloso, hasta mágico, si se quiere, que muchos estemos pensando en lo mismo en el mismo momento. Que a muchos nos enciendan las mismas cosas, que a muchos nos preocupe el futuro de todos, la justicia para todos. ¿No seríamos un poco injustos si después de tanto camino recorrido, de tantas decisiones tomadas (y muchas de ellas, con más o menos dolor), en definitiva, si después de tanto "esfuerzo personal", les adjudicáramos a los astros una senda trazada? Fuimos nosotros los que nos pusimos en el camino, unos a otros; los que decidimos luchar por ciertas cosas, porque ya teníamos una idea en la cabeza de cómo queremos que sea el mundo. 
Eso es transformador. 
       
          

lunes, 1 de agosto de 2016

De lo que no hablo

Mientras me obliguen a atrincherarme en contra de mi propia clase, no. No voy a hablar de López, ni de la corrupción del gobierno anterior, ni de lo que faltó, ni de lo que se hizo a medias.
A mí, oblígame a hablar de todo eso cuando te falte el trabajo, cuando no tengas qué darles de comer a tus hijos, cuando no tengas que vivir de prestado.
Y no quiero que se me pase la indignación, no quiero que mengüe, no quiero olvidarme. Porque no hay nada más burgués que la comodidad de un sillón desde el que critico al que hizo algo por no haberlo hecho todo.
No voy a hablar de López con vos, que vas dos veces por año a Europa y tres o cuatro a Brasil, pero decís que te llegó una factura muy alta de gas o de luz y que eso es indignante. Pagala. Pagala porque es lo justo, porque es lo que quisiste aunque votaras a otro. Pagala vos, pero vos, que podés pagarla, peleá para que no la pague el que hoy no tiene plata para el boleto.
No voy a hablar de corrupción con vos; no hasta que dejes de levantar ese centavo que encontraste en el piso “porque no es mío”. No hasta que dejes de coimear canas cuando te pasaste un semáforo en rojo; y te defendés diciendo que el Estado debe dar el ejemplo. Sí, es lo deseable, que el Estado dé el ejemplo. Pero si no lo hace, hacelo vos, porque vos también sos el Estado, entonces si te corresponde una multa, vas y la pagás, y cuando la vas a pagar decís “Esto que hago yo debería hacerlo el Estado”. Hacés eso y te filmás, con esa lógica de selfie que lo invade todo, y lo mostrás en todas las redes sociales.

No discuto con vos si todo es lo mismo o son todos iguales; no hasta que vos demuestres que sos distinto, o hasta que te empieces vos a cambiar algo. Porque estamos en el mismo barro hoy, entonces quiero discutir de igual a igual algunas cosas. Y si son todos iguales y eso te harta, te quiero al lado mío en la plaza, te quiero en la protesta, no te quiero en la queja al pedo. Y no te olvides de lo más importante: te quiero. Puedo discutir hasta el hartazgo, pero te quiero porque somos iguales, aunque vos desde tu sillón pienses que hay que cambiar todo pero no te movés de ahí. Te quiero porque aunque ahora creas que son todos lo mismo y blablablá, un día te va a pasar como a otros, y te vas a quedar sin laburo y te vas a dar cuenta de que no te queda más remedio que quererme al lado tuyo para pelearla juntos. Es la única manera de cambiar algo, ya que tanto se habla de cambiar. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Face o no face

Botas de media caña, dale me gusta a esta publicación. Compartir en tu muro, "Amarte es esto, una palabra que está por decir, un arbolito sin hoja, que da sombra". Tom Lupo, Cristina Banegas, gente, gente y más gente. Me gusta, comparto, me lo llevo. Y entonces ponés me gusta y veo todo a través de tus ojos, y me doy cuenta de otra belleza, esa que ves vos, y que yo veo a través de lo que vos ves de eso que yo comparto.
Grecia, zapatos 50% off, Lanata, Lilita está loca, comparto, amarte es esto, poner me gusta, comparto, Cultura, teatro, concurso de fotografía, concurso de dramaturgia, mi foto de un gato y se murió Jorge Álvarez (compañeros editores, se nos están muriendo todos y hay pocos retomando la posta de la genialidad), y mi foto con un zapallo en la cabeza o haciendo la V. Vuelve Grecia, queremos dignidad. Grecia puede ser como Argentina, Chávez vive, Eameo, Oxi, la ley mordaza en España,  la batalla cultural y el Papa tomando fernet de  una botella cortada. Un viernes sha la la la la en videos de YouTube, Kici en Inglaterra, y el Mosquito, de repente, el aire del Mosquito Sancinetto, y el bajón del subtrenmetrocleta, y mirá que distintos somos, vos tan cuatro de julio, yo tan 25 de Mayo.
O el eclecticismo al poder.

En algo estamos de acuerdo

Estoy segura de que en algo estamos de acuerdo.
Hay derechos, programas sociales, ciencia y tecnología que nos robaron a todos.
Cuando cercenan tu derecho a la información, no sólo no te informás bien, sino que te obligan a decidir mal.
Cuando te mienten, no sólo te roban la verdad; te ponen en el lugar de defender lo indefendible.
Cuando encarcelan a alguien sin que esa persona pueda ejercer el derecho fundamental a defenderse, están violando derechos; no sólo el de la persona acusada, también los tuyos, porque vos podés caer en ese lugar, hoy, mañana, en cualquier momento.
Cuando en nombre de la seguridad (más bien de la seguridad de algunos) te quitan derechos, lo que están haciendo en realidad es desprotegerte.
Cuando a una persona la despiden sin motivo y la acusan de ñoqui, no sólo le roban la posibilidad de mantenerse y de mantener a su familia, sino que la dejan desnuda y sin armas frente a un juicio público que bien lejos está de ser justo. ¿Alguna vez alguien te escupió la cara? A mí tampoco, pero esto debe de ser muy similar.
Cuando nos obligan a hablar de un supuesto delincuente durante meses mientras otros supuestos delincuentes continúan en su cargo sin ser investigados, se ríen de nosotros.
Cuando te revisan el twitter o el facebook para condenarte por lo que escribís, cercenan tu libertad de expresión e imponen el miedo. Eso se llama terrorismo, y cuando lo ejerce el Estado, el delito es doble.
Cuando cierran programas sociales les quitan a muchos la posibilidad de acceder a lo mínimo imprescindible.
Cuando cierran FinEs, le roban a alguien la posibilidad de estudiar y así ascender en la escala social.
Cuando destrozan obra pública sin más justificativo que el hecho de que fue realizada por la gestión anterior, es lo mismo que si alguien viniera a destrozar las paredes de tu casa simplemente porque no le gusta tu cara, y además, haciéndoles creer a todos que tu cara es culpable.

¿Te acordás cuando en tu casa, o en la catequesis, o en la escuela o en el club te enseñaban que todos somos iguales, que nadie debe ser juzgado por el color de su piel o por su forma de vestirse o por si es gordo o es flaco? ¿Y cuando leías en la Constitución cuáles son tus derechos y obligaciones? ¿Y lo del juicio justo? ¿Y lo de que "toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario"? ¿Cuándo fue que un programa de televisión se convirtió en el Poder Judicial? ¿Cuándo fue que los jueces decidieron administrar perdones a ciertos poderosos y cargar de condenas sólo a los más desprotegidos? ¿Cómo es eso de que somos solidarios y macanudos? ¿Cuándo tu vecino comenzó a parecerte una basura? ¿Cuándo fue que tu mejor amigo se convirtió en tu enemigo? ¿Desde cuándo, para que no haya brechas, tenemos que pensar lo mismo? ¿Quién dijo que no había grieta? ¿Por qué, de repente, no estar de acuerdo con un gobierno me convierte en un ser despreciable?

Cosas que me pasan por las tejas, diría un viejo amigo.

Ojalá estemos de acuerdo en algo.

lunes, 6 de julio de 2015

Es esto

Pensás que no tenés nada que decir, y mientras tanto, el cerebro estalla en mil pedazos de sensaciones y de emociones.

Creés que está todo dicho, y te encontrás con una emoción profunda en un video de dos minutos .

Cómo decir lo que estalla, cómo romperse en palabras y dar vida a un poema. Cómo rajar del miedo y abrazarse al silencio en la belleza.

Amar es esto.

https://www.youtube.com/watch?v=3ORhbMsgQYs&feature=share


viernes, 20 de febrero de 2015

La nada misma

Es lo que tenés en la mano, la llevás en el cuerpo, camina en tus zapatos y se calza tus calzones. Se viste de mal humor, de odio, de gesto amargo o de cara de nada. Es el estímulo perfecto para desacordar con todo por defecto. Desacordar es también, ahora que lo pienso, olvidarse. "Estás muy desacordativa", me dijo una vez un hijo. ¿De qué te olvidás?
La nada habla cuando vos ubicás la belleza, lo bueno, lo justo, lo mejor, siempre en otro lado, lejos del alcance de esta zanja apestosa.
Guiada por la nada, tu vida se va por el caño de un futuro negro, todo negro; sin pasión porque para qué; sin alegría porque no hay motivo; sin emoción: sensibilidad agotada, vuelva en otro momento.
Te encanta inventarte una falsa alegría con TV de 80, pero sabés, sí sabes, que la alegría no está ahí, porque la alegría es solo brasilera, oh, mi amor.
Si supieras, si supieras vivir sin la nada, pero no. Estás consumido, te enfermaste de querer tener todo.

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll