miércoles, 25 de agosto de 2010

Hoy me puse seria

Mi nueva autora preferida es una antropóloga de 81 años que escribe cosas como esta:

"Ignorar o unificar al otro con el que se interactúa conlleva la pérdida de la historicidad propia"*.

Hago una traducción de esta frase, me atrevo a hacer una analogía. La traducción, por supuesto, responde a mis propios intereses y saberes, pero uno hace las traducciones que puede, a partir de los "idiomas" que conoce y de las interpretaciones que puede o sabe hacer: "Ignorar o encasillar al otro con quien convivo conlleva la pérdida de mi propia individualidad".

Me quedo pensando en cómo tratamos de negar lo que no nos gusta: lo feo, lo malo, lo pecaminoso. No sólo siempre lo vemos en otro (casi jamás en nosotros), sino que, además, le adjudicamos a ese otro una especie de no-humanidad: es un animal, es una hiena, es una víbora, es un gorila.

Que un país es una gran casa es una frase que muchos repetimos aquí y allá, y no sé si terminamos de hacerla nuestra. Aceptar, digo, que al lado de uno hay otro, que no es más que lo mismo que yo con otro envase y con distinta historia es algo que se nos hace bien cuesta arriba.

No voy a meterme en cuestiones sociales o antropológicas que, desde ya, no manejo; ni creo que aporte nada verdaderamente nuevo a la discusión, pero me parece interesante resaltar esto: que al tratar de borrar a ese otro que no nos gusta, no sólo estamos negando una parte nuestra, sino también la posibilidad de arreglar algo de lo mucho que hay que arreglar en estas tierras...

Cuenta mi nueva autora favorita que un cacique araucano, antes de que toda la tierra que le pertenecía a su pueblo le fuera expropiada (de la peor manera, aunque dudo que haya maneras buenas de hacer esto), dijo que gracias a "los cristianos" su pueblo había conocido la yerba, el azúcar y las galletas, y que no querían pelear porque a quién le iban a vender sus cueros, plumas y todo lo demás. Y que agregó "Además, hay lugar para todos".

Me pregunto si sigue habiendo lugar para todos; y me pregunto también si, más allá del lugar en la tierra que nos corresponde por el simple hecho de haber nacido, no estaremos negando al otro para evitarnos la difícil tarea de pensar en cómo construirnos como sociedad. Me pregunto, en definitiva, si no nos estamos quedando cortos de intercambios, si no nos estaremos empobreciendo mucho.

Hoy me puse seria.

* Martha Bechis.

19 comentarios:

El Mostro dijo...

Si, creo que en cierta forma nos estamos empobreciendo. Muy interesante, para debatir café por medio.

geminis dijo...

me has dejado pensando, que interesante.
besos

nadasepierde dijo...

Para mi, como primer paso habría que ejercital la empatía, como condición indispensable en cualquier relación con el otro y los otros, y quizás también reconocer que lo que rechazamos en el otro, generalmente es el espejo de lo que no nos gusta ver en nosotros mismos, aunque seamos tan ciegos que no queramos verlo. Y sería bueno, también empezar a pensar en la fórmula ganar-ganar, donde todos podemos tener un provecho y no que para que uno gane necesariamente tenga que haber otro que pierda.
Y sobre esa base, enriquecer el intercambio.
Es un tema!
un beso

Marcelo Cafferata dijo...

Upa! Amanecimos grillo esta manaña?

Genial la reflexion, Milenius.
El tema de la historicidad de la frase de tu nueva autora me hace pensar que ignorar a un otro conlleva a ignorar mi propia historia.
No tener en cuenta al otro es no tenerme en cuenta.

Intentar fundirme en el otro ignorandolo, es no saber que tenemos historias diferentes y que por lo tanto debemos respetar esas diferencias troncales, sin ignorarlas, todo por el contrario, integrandolas.

Mas basicamente seria la tipica "Cuando Juan habla de PEdro, habla mas de Juan que de PEdro", digamos?

Marcelo Cafferata dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Milenius dijo...

Mostro: ¡para mí, con crema!

Besos, Mostro.

Milenius dijo...

Géminis: bueno, me alegro. Gracias por pasar y comentar.

Besos.

Milenius dijo...

Ana: pero ¿cómo lograr esa empatía si el 90% de los mensajes que rondan el ambiente proponen a) reírse de él; b) minimizarlo o ningunearlo; c) temerle?
Hay una "cultura de la igualdad", por llamarla de alguna manera, que tiende a igualar para abajo, me parece; y una capacidad de negación importante de nuestros propios problemas y de la responsabilidad que nos cabe para con su solución...
Acuerdo con vos: lo que no queremos ver es lo propio.

Besos.

Milenius dijo...

Sí, Marce, exacto: cuando Juan habla de Pedro, en realidad habla de Juan...

Pero ojo, porque también hablo de la responsabilidad que nos cabe como sociedad frente a algunos grandes males, siempre pergeñados "por otros". Ese otro que no hace las cosas "como se debe" también forma parte de la sociedad que nos supimos construir. O más precisamente, es producto de la manera en que supimos construir esto que hicimos...
Si siempre lo ponemos como "otro", como ajeno a nosotros, dudo que encontremos una solución...

En definitiva: somos todos responsables, de alguna manera.

Besos, Marce.

Zippo dijo...

Excelente post, Mile.
Has dicho todo lo que concierne al tema, y redondearon las reflexiones de los comentarios anteriores.

Milenius dijo...

Gracias, Zippo.
Siempre sos generoso: con tu arte y con tus opiniones.
Qué suerte que estés por aquí.

Un beso.

el argentinosaurio dijo...

Ya lo dijo Jesus de Laferrere:
"No agredais a los caretas porque algún día les necesitarás pedir dos pesos para la birra"

Verónica Molina dijo...

Algo rarísimo tenemos los seres humanos, un poder de tergiversación que hace que juzguemos a los demás con un nivel de detalle e impiedad que no tenemos para con nosotros mismos. Cuando se refiere a la cara que nos devuelve el espejo, sacamos los pies del plato con muchísima rapidez, ¿no?. La autocrítica que hacemos, incluso, alguna vez nos salpica honrosamente, pero nunca nos enchastra de porquerías. No frente a los demás, al menos.

Entonces pienso si no será que vernos tal como somos, con nuestras ridiculeces y miserias reales, descarnadamente, no sería insoportable...

Como habrás notado, no tengo tanto optimismo en este sentido, desgraciadamente: para mí, el ser humano es siempre parcial y tendencioso, ve lo que quiere (o puede: salvémoslo de ser arrogantes en el último minuto, al menos), es un ser profundamente subjetivo, plagado de contradicciones, de interpretaciones débiles y de poca profundidad. Y no me excluyo de la cosa: estoy llena de clichés que vinieron en el paquete, y ponerme a repensarlos me cuesta un güevo.

Entonces, la construcción social equilibrada y, sobre todo, el descubrimiento de la propia identidad, son asuntitos que veo terriblemente verdes por el momento, requieren una educación de la hostia y una energía de titanes.

Qué quiere que le diga, Milenius, me encantaría opinar distinto, pero veo lo que veo, aunque no me guste mucho lo que veo.

Besos gigantes.

Milenius dijo...

argentinosauro: ¡¡tal cual!!

Cada grupo humano, cada tribu, tienen algo para dar...

Saluti y bienvenido.

Milenius dijo...

Vero: te entiendo perfectamente. No es fácil, pero creo que hacerlo (intentarlo, al menos, está bueno) nos ayudaría a comprender algunas cosas y a cambiar otras.

Si descubrir la propia identidad es algo frustrante, allí estaríamos para transformar algo, ¿no? Con una mayor conciencia de lo que somos y de lo que tenemos para dar...

Son cosas que se hacen de a poquitísimo, pero que vale la pena intentar, para comprender más al otro, porque es comprendernos más también...

Capaz no es tanto enchastre...

¡besotes!

Verónica Molina dijo...

Jaaa! Ay, Milenius, no sé, hablo desde lo difícil que veo la integración de ésto tan raro que es el "ser nacional". Lo bajo más a tierra con un ejemplo de cómo es que vemos lo que queremos ver: creemos que acá en Buenos Aires somos todos descendientes del inmigrante bajado del barco, ponele, algo que sucedió hace cuatro generaciones atrás. Hoy tenemos una tercera generación multitudinaria que nació en el conurbano bonaerense y que está muy lejos de esa historia pasada. Y veo tan verde una integración de las fichas en el tablero! más bien veo una división cada vez más tajante, muy parecida a la que existe desde hace dos siglos en otros países de Latinoamérica.

¿Estaré muy pesimista? Capaz que sí...

Verónica Molina dijo...

Jaaa! Ay, Milenius, no sé, hablo desde lo difícil que veo la integración de ésto tan raro que es el "ser nacional". Lo bajo más a tierra con un ejemplo de cómo es que vemos lo que queremos ver: creemos que acá en Buenos Aires somos todos descendientes del inmigrante bajado del barco, ponele, algo que sucedió hace cuatro generaciones atrás. Hoy tenemos una tercera generación multitudinaria que nació en el conurbano bonaerense y que está muy lejos de esa historia pasada. Y veo tan verde una integración de las fichas en el tablero! más bien veo una división cada vez más tajante, muy parecida a la que existe desde hace dos siglos en otros países de Latinoamérica.

¿Estaré muy pesimista? Capaz que sí...

Verónica Molina dijo...

¿Por qué me salen todos los comentarios duplicados? Midió, Milenius, disculpe el desorden...

Milenius dijo...

Había una peli... "¿Quién dice que es fácil?". Claro que no hablaba de estos temas tan complejos... Nadie dice que lo sea, pero bueno, cuando hay algo que hacer, podemos posponer la decisión un poco, la acción otro tanto, pero en algún momento tendremos que hacerlo. La verdad, la verdad, ¡yo tampoco sé bien por dónde empezar! Pero dudo que haya "un ser nacional"; lo que sí tendría que haber es voluntad para ver que no somos tan distintos, y que si hay diferencias hay que aprovecharlas para bien, y si hay individuos yendo por el camino errado hay que educar, y hay que educar teniendo en cuenta que hay un "todos" más importante que la individualidad de cada uno de nosotros.
Hay que dar trabajo, para poder sacar los "planes", para que esos planes queden en manos de quienes verdaderamente no pueden hacer otra cosa, y para no alimentar más el aparato político que dona-para-que-lo-voten.
Cansa de sólo escribirlo, o leerlo, ya sé, pero en algún momento hay que arrancar.

¡Besazos!

PD: yo creo que esto de los comentarios duplicados es un problema de Blogger. O una campaña en mi contra, no lo sé. :)

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll