sábado, 18 de octubre de 2008

Unza Unza



Fuimos a ver a Kusturica al Luna. Una lección para tanto rockero local que cree que si pone cara de compungido y sufriente toca, canta o se expresa mejor. Increíble, muy divertido. Hasta hizo bailar a Nicolás.




Uno queda con esta cara. No importa, después se va.
Lo llamé a Emir y le dije que estuvo muy bien.




Más fotos en el Picasa de Nico

jueves, 9 de octubre de 2008

Y un día... Davu



Un día te enterás de que vas a tener un hijo. Ese hijo un día, agarra y nace. Pasan los años –que siempre pasan– y un día el pibe agarra y cumple 20. Entonces a vos (que te agarra, y cómo te agarra...) se te empieza a freír el cerebro y te ponés a pensar cuándo fue que pasó tanto tiempo. Hace poco lloraba porque su novia del jardín "se sentó con otro", y hoy tiene 20 años y está haciendo su vida. Que no es fácil, como ninguna vida lo es.
Y bueno, a mí me agarró por ponerme nostálgica y recordar cuando Davu era chiquito, cuando todo su pie medía lo que hoy mide su dedo gordo (del pie), y esas cosas que uno piensa cuando los hijos se agrandan tanto que ya no los podés llevar a upa a ningún lado (aunque de vez en cuando te pidan caballito).
Feliz cumple, Davu, te quiero mucho.




miércoles, 3 de septiembre de 2008

Vocación(es)

La vocación, en sí, es un misterio. Por qué uno elige una cosa y no otra para su vida, más allá de "porque mi papá" o "porque mi mamá", es un verdadero enigma para mí.
Si hay vocaciones extrañas, creo que una de las más de las más es Proctólogo (¿quién decide "quiero ser proctólogo"? ¿Cómo lo decide? ¿En función de qué? ¿Cómo piensa una persona "quiero ser proctólogo"? No se me ocurre...)

Pero una vocación de moda en la actualidad es la vocación de ombligo. ¿Quiénes son "ombliguistas"? Los que se creen que están solos en el mundo, o peor, que piensan que los que cohabitamos con ellos somos, justamente, "el resto del mundo". Los que no saben ponerse en el lugar del otro. Los que no saben ubicarse en la palmera que les corresponde y se la pasan invadiendo las ajenas. Los que pasan semáforos en rojo queriendo, total, no pasa nada... Los que no dejan cruzar a la gente en las esquinas sin putearla aunque sea un poquito por lo bajo. Son los que siempre están más apurados que uno, porque lo que ellos tienen que hacer es más importante que todo lo que tiene que hacer el resto del mundo. Son los que creen que "el resto del mundo" debería estar agradecido por tenerlo como conocido, amigo, cuñado, suegro, padre, hermano. Los que andan con paraguas por debajo de los techos de cualquier calle de Buenos Aires mientras alguien que se lo olvidó no puede pasar sin clavarse en el ojo una de esas puntas que tienen los paraguas. Los que se atraviesan con su carro en el pasillo del supermercado porque tienen miedo de que alguien se les pase en la cola de la caja (es fácil, te corrés para atrás, dejás el espacio necesario y si alguien se quiere "colar" le decís: "mirá que la cola sigue atrás mío, no me puse ahí para dejar el pasillo libre"). Hay miles y, puff, nos nervian a más de uno.
Todos tenemos un poquito de vocación de ombligo, porque es necesario creérsela un cachito, si no, no hacés nada. Pero los que no abandonan nunca el centro del universo merecen un par de patadas en el orto.

Pero la vocación más extraña, estrafalaria y contraproducente es la vocación de gol en contra. ¡Ojo! No critico. Yo fui golencontra gran parte de mi vida, así que hablo "desde adentro". Soy una "goleadoraencontra recuperada". Lo que no quiere decir que esté sana, ojo. Pero me encantaría saber que es lo que mueve a la gente (a toda, qué es lo que me movió a mi a ser como ¿soy-era-seré?) que se siente impelida a ir siempre hacia atrás, a lo que fue, a lo que ya no está; y a creer que todo lo que está por venir es siempre para peor. A rechazar cosas por miedo, siempre terror, desconfianza y porque sí. Porque, total, no sirvo. Grr. Por qué la gente es como es. Ahora, cuando veo un goleador en contra, me dan ganas de empujarlo un poco, de decirle que no es tan difícil, que si se anima a tirarse, no todo, pero sí mucho de lo que quiere hacer va a salir bien. ¿Y si hacemos una asociación de "goleadores en contra anónimos"?

Mi primer libro

Me gustan los libros, me fascinan. Siempre me gustaron. Me acuerdo que, cuando era chica, en casa había un cuento en inglés (creo que era Peter and the Wolf): lo leía mirándolo, porque no sabía leer en inglés. Pero el libro más importante de mi vida (el libro de tu vida!!!!) fue, es y será El libro volador. Fue mi libro de lectura de primer grado. El otro día lo busqué en Internet, y encontré que un ídolo, Martín, lo escaneó y lo puso en un álbum Picasa.
Aquí está casi todo El libro volador.
También recuerdo con cariño (pero no tanto) a Mi amigo Gregorio, pero por culpa de la Señorita Gloria (puaj) odiaba el colegio y todo lo que tenía que ver con él. Así que un día volé de mi primera escuela y aterricé en manos de mi señorita Nélida, en la escuela 13, que fue la que me enseñó a querer aprender a leer.
De todas formas, no es que cuando lo volví a ver pasaron todas esas cosas de novela medio berreta (tipo "volví a la infancia de la mano de aquellas –léase aqueias– ilustraciones, me sentí nuevamente una niña en su primer día de escuela, bla bla bla bla"). No. La verdad es que lo sentí algo bastante lejano a mí hasta que releí esta frase:
¡Me caigo para arriba!
Ahí sucedieron esas cosas tan verdaderas que suceden muchas veces en las novelas berretas.
Hace un rato me fui a comprar un álbum de figuritas, y para la merienda me compraron Nesquick y Sonrisas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

En este blog...

... se pueden decir malas palabras.
También se puede aconsejar a la gente acerca de cómo vivir mejor.
¡Gracias, Vicky! Los consejos de una reina, además, son doblemente bienvenidos.

jueves, 14 de agosto de 2008

Dejá la boludez que estás haciendo...

Algo que me nervia mal: la gente que cree que el trabajo de los demás es una boludez. Por ejemplo, mi jefe.
Recién:

Yo: - No sé qué lectura poner en este capítulo.
Él: - ¿En cuál?
Yo: - El 3. Salud mental.
Él: - Ah, pero si de eso hay un montón. Pfff!! ¿salud mental? Un montón hay.
Yo: - ¿Dónde?
Él: - Internet.
Yo: - No quiero poner lo que ya está en todos lados. Me gustaría que fuera algo original.
Él: (no escucha, a ver si le toca trabajar) - mrff mrafff ... las bibliotecas...
Yo: (a punto hervor) - ¿y quién va a ir a "las bibliotecas"? ¿vos?
Él: - Si hay que ir, se va (ese se va denota: yo no voy a ir ni en pedo porque nunca entré a una, y además, no voy a ir porque para eso estás vos).
Yo: (espuma por la boca) Yo no voy a ir a ningún lado...

Está bien. Soy calentona. Pero cuando me pagan dos mangos para hacer el trabajo de cinco y me quieren agregar el de una persona más, me nervio y se pone todo mal. La falta de consideración con el otro me pone mal. Me dan ganas de fumar en su cara y tirarle el humo, contagiarle una gripe, decirle que soy portadora de un mal extraño o que vi a su mujer pagarle la cena a otro, no sé. Me vuelvo mala. ¿Está mal?

De madres e hijos I

Es muy loco, pero llegué a mi blog desde el de Davu. Me quedé colgada leyendo una teoría que hizo sobre las paralelas que se cruzan en el infinito y más allá, no entendí nada...
A veces entiendo pocas cosas, y me nervia, qué querés que te diga... Y si viene de mis hijos, tanto pior, porque se supone que tengo que entender...
¿O no?
Ah, cierto, las madres no entienden a sus hijos. ¿Y qué? ¿ellos nos entienden a nosotras? Never in the life, ni siquiera cuando decís en el mismo idioma que hablan ellos "bajate de ahí que te vas a matar". Si no pueden entender eso, no pueden entender casi nada.
Cuando entienden, nosotras ya estamos muertas. ¿Te parece justo? No, no lo es...

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll