jueves, 5 de junio de 2008

10 cosas más importantes que tu ombligo...

Ayer tuve un día difícil. Ya desde el arranque, digamos, porque lo primero que hice fue pisar (en medias) el charco que indicaba, en plena cocina, que la heladera no funcionaba (07:30).
08:30: un perrito lastimado en la calle, al lado del cordón, veo que no puede subir a la vereda, está golpeado. Síntesis: vienen las dueñas, las ayudo con otra señora a subir al perrito al auto, se van sin dar las gracias.
10:00: mi jefe pregunta con mala onda por un trabajo que ya terminé hace dos meses (ni falta hace que explique que le aclaré amablemente que ya lo había terminado). Aun cuando ya lo terminé, aun cuando tantas cosas, sus respuestas mantienen ese tonito de mala onda permanente, tipo "hacés todo bastante mal".

Antes de ayer redacté un mail para alguien a quien le hice un trabajo. Además de pasarle unos datos que me pide, yo pido una opinión acerca de mi desempeño. Nunca me respondieron. Ok, puede que yo haya hecho todo mal y les de vergüenza decírmelo. ¿Una persona adulta debería pensar esto de otra persona adulta? Mmmm...
TODA LA SEMANA: un compañero de trabajo usa mi yerba para el mate porque nunca llega a tiempo para ir al supermercado.
DURANTE LA MAÑANA: me hablan diversas personas por msn mientras trabajo. Mensaje destacado del día: "Mile, ¿hace frío o hace calor?" Say no more.
DURANTE TODO EL DÍA: la heladera no anduvo no anduvo no anduvo. Decido no hacer lo que debo hacer, no tengo ganas de ir a la facultad. Estoy enojada.
POR LA NOCHE: hace días que me escribe un señor (se suponía que en algún momento quería publicar un libro, y pregunta y pregunta y pregunta y pregunta todo todo todo todo...). El señor quiere publicar no en un diario zonal, no en un blog propio, no en su sitio de Internet. No. El señor quiere publicar para que todo el mundo lo lea... Porque "mis escritos tienen el valor de la verdad" (SIC!!!!!!!!!!!!). Quiere que yo le diga dónde publicar sus "escritos de economía".

(...)

Los puntos suspensivos responden al momento de reflexión que tuve ayer.
De acuerdo, mi femineidad me juega malas pasadas a veces y estoy sensible. ¿Qué querés que te diga? Es un problema hormonal...

O no. O no es un problema hormonal y estoy casi convencidísima de que mucha gente cree que su ombligo es más importante que el universo todo.
Al señor le contesté "Hay una cuestión muy importante, que creo que hace a la incomunicación que vivimos en la actualidad. Todos quieren ser escuchados, pero pocos quieren escuchar". No sé si se ofendió. Por ahora no recibí respuesta. ¿Sabés qué? Que no publique. que no escriba. que no me conteste. que no me canse más.

Así que esta tarde voy a hacer una lista. Voy a reflexionar muy bien acerca de cuáles son todas las cosas que a mi, personalmente a mi, solamente a mi me parecen soberanamente más importantes que tu ombligo.

Estoy hasta acá (manito a la altura de la cabeza).

1 comentario:

Lorena - Promoción Maipue dijo...

Señora Cris, acabo de comprobar que la prepotencia te produce sordera y esto trae sus consecuncias...
Ahora, entiendo por qu la gente mira su propio ombligo, no es de egocentricos, no no, es que tienen tanta pelusa y son tan dejados, que no saben como limpiarla; entonces, molestan al que tiene el ombligo recien labadito por envidiosos y prepotentes.

Hagamos la cruzada contra los ombligos sucios!!! Y que no le rompan las bolas, a los limpios.


Máx

Me hubiera gustado que me dedicaran...

  • Cartas a Milena (obvio) - Franz Kafka

Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!

  • Rayuela - Julio Cortázar
  • El libro de los abrazos - Eduardo Galeano
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll