Alguna vez conté acá Lo que sé. Como no sólo estamos hechos de las cosas que sabemos, sino de las que no sabemos, acá va algo de lo que no sé (que termina siendo algo que también sé de mí misma).
Cuando era muy chica tenía un problema gravísimo: era terrible e irremediablemente tímida. Era la típica nena que no contesta las preguntas, que se pone colorada, que no habla, que "se porta bárbaro". Cada vez que escucho que dicen de un chico "se porta bárbaro", lo miro directamente a los ojos y puedo darme cuenta si de verdad se porta bárbaro o... todo lo otro. Nos reconocemos al instante y nos comunicamos telepáticamente. Yo le digo "ya pasará", mientras pienso "No se porta bárbaro. No sabe qué hacer, no sabe qué decir y se siente desubicado todo el tiempo". Por supuesto, como la onda telepática está abierta, el chico recibe también esto. Ahí entramos en confianza, telepática, por supuesto. :) Si los padres son de esos densos que quieren que el chico sea comunicativo y expresivo y que salude y conteste todas las pavadas que solemos preguntar los grandes, y "lo animan" diciéndole "saludá, saludá" o "contale, contale", o la peor "¡Bien!, decile", miro alternativamente a los padres y al criaturo y les digo "ya entraremos en confianza". Basta esa respuesta para que "criatura X" se ponga de mi lado. Sólo con los chicos se me borran todas las inhibiciones.
Encontré algún boletín de cuando iba a la primaria, de una época en la que evaluaban también el comportamiento social de los alumnos. Todas mis notas eran MS o S, salvo en esa parte.
¿Se comunica con sus maestros?: N o CN (nunca, o casi nunca).
¿Establece relaciones con sus pares? N o CN
Una de las graves consecuencias que sufrí por culpa de esa inconmensurable timidez es la casi total incapacidad de hacer preguntas. No era que no tuviera curiosidad, pero no preguntaba si no entendía. Una única vez recuerdo haber preguntado algo, Matemática, tema: Simplificaciones. Recuerdo no haber entendido NADA durante la explicación, y cómo tuve que luchar conmigo misma para preguntarle (al final de la clase, aparte, a solas) a la maestra qué catzo quiso decir, y recuerdo también lo bien que me explicó ella el tema, y la satisfacción de haber logrado superar el terrible obstáculo. "No era tan difícil", me dije. Pero nunca más volví a preguntar nada. Y esto fue en quinto grado. Cada vez que me llevé una materia me arreglé como pude para estudiar, porque la única vez que me mandaron a un profesor particular, por supuesto, fue un desastre. El tipo explicaba y explicaba, y yo asentía y asentía sin entender una palabra de lo que me decía. Supongo que habrá pensado "o es una genia (¿y por qué se llevó la materia?) o es una tarada total" (y calculo que se habrá quedado con la última opción).
Por suerte subsané mi discapacidad social buscando las respuestas en otras fuentes, si no, creo que sería completamente bruta. No sé preguntar en voz alta, por mucho que me interese un tema, y si me preguntan demasiadas cosas me taro y respondo la mitad de lo que debería responder. Por supuesto, después digo "tendría que haber dicho esto". También por suerte, este laburo que hago, cuya efectividad depende en gran parte de las preguntas que uno hace, se puede hacer por escrito, si no, tendría que dedicarme a otra cosa.
Será por eso que me hice amiga de los libros: porque no preguntan, al menos en voz alta.
Como leí alguna vez, varias veces me digo "¡Justo a mí me tocó ser yo!".
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miércoles, 12 de mayo de 2010
jueves, 5 de noviembre de 2009
Cosas que importan, cosas que no
Hay algunas cosas que, creo, deberían importarnos menos:
- Que un hombre deje la tapa del inodoro levantada.
- Que tu medio melón se olvide del aniversario (lo mejor es decretar una semana de festejos a tal efecto).
- Dejar los platos sin lavar de la noche a la mañana (¿qué tiene de grave?).
- Planchar.
- Cenar panchos, patitas de pollo compradas, sandwiches.
- Dejar cosas sin hacer en casa para ir a tomar mate con un/a amigo/a.
- Estar de acuerdo con todo el mundo.
- La televisión.
- La moda.
- Que todo el mundo te quiera.
- Pretender tener razón siempre.
- Pretender ganar todas las discusiones.
- Que "ese/a" no te quiera. Ya va a aparecer algo mejor, y vas a cantar bingo.
- "Esas cosas aleatorias". Se trata de esas cosas por las que todos los días la tele y los diarios nos dicen que tenemos que estar preocupados, y que tienen mucho que ver con la coyuntura política y económica de a) los países que tienen un nivel de vida diez veces mejor que el nuestro, b) la gente que tiene muchísima plata. Como seguro que vos no sos una de esas personas, y segurísimo no sos presidente de un país así, dejá de darle bola a (según el momento histórico, pueden ser varias cosas): el precio del dólar, el riesgo país, la bolsa de New York, el índice Nasdaq, la suba de las acciones en Tokio, el efecto Tequila, el efecto Caipirinha y el efecto Mate amargo. Pase lo que pase con estos numeritos, vos mañana vas a tener que salir a laburar como todos los días y la guita te va a alcanzar hasta ahí.
Al mismo tiempo, otras deberían ser cada vez más importantes:
- La palabra del otro y la propia.
- Escuchar a la gente mayor. Más de una vez es muy enriquecedor charlar con ellos, ¡y uno se entera de cada cosa!
- Escuchar a los más jóvenes. Tienen mucho para dar y muchas ganas de hacer cosas. Los adultos que se olvidan de que alguna vez fueron muy jóvenes y tuvieron dos millones de ilusiones por cuarto de hora van camino a convertirse en viejos de mierda. Es increíble la enorme carga de ternura que tienen los pibes, su necesidad de hablar, de tener y contar proyectos y, sobre todo, de un respaldo, aunque sea un simple "y dale, hacelo". Además, son muy divertidos; y si hablás desde el corazón con ellos, hasta el más rebelde se afloja y se prende a la conversación.
- La buena educación.
- Preguntarles a quienes te rodean cómo andan.
- Bailar.
- Reirse de cualquier cosa.
Seguro que hay dos millones de cosas más. Agregá la que te parezca a la lista, así dejo de preocuparme por alguna boludez que seguro me ronda en la cabeza.
- Que un hombre deje la tapa del inodoro levantada.
- Que tu medio melón se olvide del aniversario (lo mejor es decretar una semana de festejos a tal efecto).
- Dejar los platos sin lavar de la noche a la mañana (¿qué tiene de grave?).
- Planchar.
- Cenar panchos, patitas de pollo compradas, sandwiches.
- Dejar cosas sin hacer en casa para ir a tomar mate con un/a amigo/a.
- Estar de acuerdo con todo el mundo.
- La televisión.
- La moda.
- Que todo el mundo te quiera.
- Pretender tener razón siempre.
- Pretender ganar todas las discusiones.
- Que "ese/a" no te quiera. Ya va a aparecer algo mejor, y vas a cantar bingo.
- "Esas cosas aleatorias". Se trata de esas cosas por las que todos los días la tele y los diarios nos dicen que tenemos que estar preocupados, y que tienen mucho que ver con la coyuntura política y económica de a) los países que tienen un nivel de vida diez veces mejor que el nuestro, b) la gente que tiene muchísima plata. Como seguro que vos no sos una de esas personas, y segurísimo no sos presidente de un país así, dejá de darle bola a (según el momento histórico, pueden ser varias cosas): el precio del dólar, el riesgo país, la bolsa de New York, el índice Nasdaq, la suba de las acciones en Tokio, el efecto Tequila, el efecto Caipirinha y el efecto Mate amargo. Pase lo que pase con estos numeritos, vos mañana vas a tener que salir a laburar como todos los días y la guita te va a alcanzar hasta ahí.
Al mismo tiempo, otras deberían ser cada vez más importantes:
- La palabra del otro y la propia.
- Escuchar a la gente mayor. Más de una vez es muy enriquecedor charlar con ellos, ¡y uno se entera de cada cosa!
- Escuchar a los más jóvenes. Tienen mucho para dar y muchas ganas de hacer cosas. Los adultos que se olvidan de que alguna vez fueron muy jóvenes y tuvieron dos millones de ilusiones por cuarto de hora van camino a convertirse en viejos de mierda. Es increíble la enorme carga de ternura que tienen los pibes, su necesidad de hablar, de tener y contar proyectos y, sobre todo, de un respaldo, aunque sea un simple "y dale, hacelo". Además, son muy divertidos; y si hablás desde el corazón con ellos, hasta el más rebelde se afloja y se prende a la conversación.
- La buena educación.
- Preguntarles a quienes te rodean cómo andan.
- Bailar.
- Reirse de cualquier cosa.
Seguro que hay dos millones de cosas más. Agregá la que te parezca a la lista, así dejo de preocuparme por alguna boludez que seguro me ronda en la cabeza.
viernes, 28 de agosto de 2009
Ant, las miradas y las horas
Te ves en la mirada del otro, a través de sus ojos. No siempre querés que te vean bonito y amable y bueno. No sabés por qué, pero a veces elegís los ojos de quien saca lo peor de vos; y en ese espejo te mirás. Creés entonces ser eso que te dice. No es ser una víctima. Es más fácil que mirarte de verdad y descubrirte.
Un día quedás en libertad, y es como estar desnudo en el medio de la plaza: no querés que te vea nadie, no querés que te vean de otra manera, no querés saber quién sos; y, sobre todo, no querés esa libertad, quién sabe lo que podés llegar a ser.
Despertar es un proceso interesante: eso de obligarte a abrir los ojos y levantarte... Todas las mañanas, en la dosis justa como para arrancar el día y continuarlo, y el siguiente y el siguiente.
Hoy elijo otros ojos. Quién sabe por qué (o sí: kilómetros de correos que permiten zanjar el bendito océano).
Verse a través de estos ojos también es como estar en medio de la plaza. Y yo los quiero, y a través de ellos, a Jorge, el molino y las flautas; el ciruelo, las gracias y las horas. Me gusta cuando dice "las manzanas circundantes al laburo (¿viste?)", y cuando arremete con un "¿vos pensás que...?", siendo él más español que Cervantes, la paella y la tortilla de patatas, todo junto.
Gracias, Ant, por verme encendida. Gracias por tu regalo. Gracias por el fuego.







Un día quedás en libertad, y es como estar desnudo en el medio de la plaza: no querés que te vea nadie, no querés que te vean de otra manera, no querés saber quién sos; y, sobre todo, no querés esa libertad, quién sabe lo que podés llegar a ser.
Despertar es un proceso interesante: eso de obligarte a abrir los ojos y levantarte... Todas las mañanas, en la dosis justa como para arrancar el día y continuarlo, y el siguiente y el siguiente.
Hoy elijo otros ojos. Quién sabe por qué (o sí: kilómetros de correos que permiten zanjar el bendito océano).
Verse a través de estos ojos también es como estar en medio de la plaza. Y yo los quiero, y a través de ellos, a Jorge, el molino y las flautas; el ciruelo, las gracias y las horas. Me gusta cuando dice "las manzanas circundantes al laburo (¿viste?)", y cuando arremete con un "¿vos pensás que...?", siendo él más español que Cervantes, la paella y la tortilla de patatas, todo junto.
Gracias, Ant, por verme encendida. Gracias por tu regalo. Gracias por el fuego.







martes, 24 de marzo de 2009
Basta de inseguridad, che
En mi entrada anterior contaba lo feliz que estaba: había ido a un recital estupendo, la pasé muy bien, en fin... no había nada que me nerviara...
Pero me encuentro un comentario (que no hacía ninguna referencia al recital n ia nada parecido): "Invitamos a participar en la campaña de lucha contra la inseguridad en Argentina. Podràs encontrar el logo para poner en blogs/webs/fotologs/facebook y la nota respectiva en el nuestro, cuyo link es:
http://liniersasinotequeremos.blogspot.com/2008/11/contra-la-inseguridad-campaa-blogger.html
Entre todos podemos hacer algo. Muchas gracias. EL EQUIPO DEL BLOG.
PD: PODES CREER QUE SABIENDO LO DEL BOTON ROJO...LO TOCAMOS IGUAL PORQUE NOS GUSTO EL DISEÑO."
(sí, puedo creer: caímos todos con el botón de rapote).
Fui a la página en cuestión. El sólo dibujito de la cabecera (disculpen, che, que lo diga en castellano) me aterró. Ni que decir de la frasecita que lo acompaña: "Armado hasta los dientes".
La frase de bienvenida dice "RECORDA QUE:
Estamos intentando contactar a vecinos del barrio de Liniers con el objetivo de iniciar conversaciones tendientes a buscar soluciones a los problemas del barrio. El más inmediato es el inherente al problema de la FALTA DE SEGURIDAD. Si estas decidido a juntarte mandanos un mail con tu nombre y forma de contactarte (mail, celular,etc.) a nuestra direccion: hermosoliniers@gmail.com La consigna es PREVENIR y AYUDA MUTUA ante este flagelo. NO ESPERES A QUE SE PRODUZCAN MUERTES, VIOLACIONES, SECUESTROS Y MAS ROBOS para llorar después pidiendo justicia. De todos nosotros depende que esto se empiece a revertir de una vez por todas.
LO QUE IMPORTA ES QUE ESTES, APROVECHA AHORA QUE TODAVIA ESTAS CON VIDA."
Como por suerte todavía estoy viva (la verdad, si me mata un cana o me mata un chorro, una vez muerta no me va a importar porque, valga la redundancia, viá estar muerta nomás) y no vivo en Liniers, aprovecho para decir: ME TIENEN RECONTRA HARTA CON LAS MARCHAS CONTRA LA INSEGURIDAD.
Este es el comentario que dejé:
"No sé cómo sería una opinión "con criterio", como dicen acá, para que no sea borrada, o si este mensaje puede ser considerado "una idiotez sin sentido" [en el formulario de comentarios piden que no se dejen opiniones sin criterio ni spam ni idioteces sin sentido]. pero bueno, como dice Editor [de un comentario anterior], la inseguridad es una forma de gobierno.
Y a muchos en este país la llamada "inseguridad" los está gobernando de manera tal que los hace pensar que es el problema más importante del país.
Si cualquiera de estos gobernados no hubiera sido criado como lo fue, y si a cualquiera de ellos les hubieran faltado las cosas básicas, cualquiera de ellos podría ser uno de "los otros".
Todos los regímenes fascistas se basaron en la existencia de "otros". Siempre. Y lo que estas campañas hacen es ayudar a crear un nuevo régimen fascista. Ahí lo tienen a Macri, sacando gente humilde de sus taperas a patadas. Eso es lo que quieren, y desgraciadamente (aunque yo espero que no), eso van a tener. Y los asesinatos, encima, van a seguir. A ustedes o a "los otros", el sistema los va a seguir matando. El tema es pedir seguridad para todos, muchachos, no para algunos y nada más. El tema, para mí, es dejar de sentirse diferente, y dejar de ser indiferente. El tema es asumir que cualquiera de nosotros puede ser ese que sale a matar. Aquel cuya vida no le importó a nadie, deja de interesarse por el valor de la vida ajena.
Mírenle los ojitos a Macri, porque ese (u otro parecido) va a ser el nuevo gobernante (y espero que no).
Pidan educación, hagan marchas para que no se mueran más pibes de hambre, pidan más hospitales, pidan laburo para todos. Así se construye un país. No matando al que no llega, al que no sabe, al que no come.
Y, por favor, no me digan "será porque a vos no te mataron a nadie". Porque todos los días muere uno de los míos: cualquier miembro de esta sociedad. Tampoco vivo en un country, ni tengo seguridad privada, ni armas... ni siquiera sé dar una patada. Salgo a la calle como todo el mundo, laburo como quien tiene laburo. Vivo. Eso sí. Dejé de mirar la televisión, y eso ayudó bastante a vivir mejor.
Un saludo. Hablemos de la vida, por favor. De la vida de todos."
Estas cosas me nervian mucho más si las tengo que vomitar un 24 de Marzo.
Ahí están las "Locas de la Plaza", a las que les desaparecieron, torturaron y mataron a sus hijos, y que jamás pidieron la pena de muerte para nadie.
Por favor, no me inviten más a estas marchas.
Invítenme a tomar mate...
Pero me encuentro un comentario (que no hacía ninguna referencia al recital n ia nada parecido): "Invitamos a participar en la campaña de lucha contra la inseguridad en Argentina. Podràs encontrar el logo para poner en blogs/webs/fotologs/facebook y la nota respectiva en el nuestro, cuyo link es:
http://liniersasinotequeremos.blogspot.com/2008/11/contra-la-inseguridad-campaa-blogger.html
Entre todos podemos hacer algo. Muchas gracias. EL EQUIPO DEL BLOG.
PD: PODES CREER QUE SABIENDO LO DEL BOTON ROJO...LO TOCAMOS IGUAL PORQUE NOS GUSTO EL DISEÑO."
(sí, puedo creer: caímos todos con el botón de rapote).
Fui a la página en cuestión. El sólo dibujito de la cabecera (disculpen, che, que lo diga en castellano) me aterró. Ni que decir de la frasecita que lo acompaña: "Armado hasta los dientes".
La frase de bienvenida dice "RECORDA QUE:
Estamos intentando contactar a vecinos del barrio de Liniers con el objetivo de iniciar conversaciones tendientes a buscar soluciones a los problemas del barrio. El más inmediato es el inherente al problema de la FALTA DE SEGURIDAD. Si estas decidido a juntarte mandanos un mail con tu nombre y forma de contactarte (mail, celular,etc.) a nuestra direccion: hermosoliniers@gmail.com La consigna es PREVENIR y AYUDA MUTUA ante este flagelo. NO ESPERES A QUE SE PRODUZCAN MUERTES, VIOLACIONES, SECUESTROS Y MAS ROBOS para llorar después pidiendo justicia. De todos nosotros depende que esto se empiece a revertir de una vez por todas.
LO QUE IMPORTA ES QUE ESTES, APROVECHA AHORA QUE TODAVIA ESTAS CON VIDA."
Como por suerte todavía estoy viva (la verdad, si me mata un cana o me mata un chorro, una vez muerta no me va a importar porque, valga la redundancia, viá estar muerta nomás) y no vivo en Liniers, aprovecho para decir: ME TIENEN RECONTRA HARTA CON LAS MARCHAS CONTRA LA INSEGURIDAD.
Este es el comentario que dejé:
"No sé cómo sería una opinión "con criterio", como dicen acá, para que no sea borrada, o si este mensaje puede ser considerado "una idiotez sin sentido" [en el formulario de comentarios piden que no se dejen opiniones sin criterio ni spam ni idioteces sin sentido]. pero bueno, como dice Editor [de un comentario anterior], la inseguridad es una forma de gobierno.
Y a muchos en este país la llamada "inseguridad" los está gobernando de manera tal que los hace pensar que es el problema más importante del país.
Si cualquiera de estos gobernados no hubiera sido criado como lo fue, y si a cualquiera de ellos les hubieran faltado las cosas básicas, cualquiera de ellos podría ser uno de "los otros".
Todos los regímenes fascistas se basaron en la existencia de "otros". Siempre. Y lo que estas campañas hacen es ayudar a crear un nuevo régimen fascista. Ahí lo tienen a Macri, sacando gente humilde de sus taperas a patadas. Eso es lo que quieren, y desgraciadamente (aunque yo espero que no), eso van a tener. Y los asesinatos, encima, van a seguir. A ustedes o a "los otros", el sistema los va a seguir matando. El tema es pedir seguridad para todos, muchachos, no para algunos y nada más. El tema, para mí, es dejar de sentirse diferente, y dejar de ser indiferente. El tema es asumir que cualquiera de nosotros puede ser ese que sale a matar. Aquel cuya vida no le importó a nadie, deja de interesarse por el valor de la vida ajena.
Mírenle los ojitos a Macri, porque ese (u otro parecido) va a ser el nuevo gobernante (y espero que no).
Pidan educación, hagan marchas para que no se mueran más pibes de hambre, pidan más hospitales, pidan laburo para todos. Así se construye un país. No matando al que no llega, al que no sabe, al que no come.
Y, por favor, no me digan "será porque a vos no te mataron a nadie". Porque todos los días muere uno de los míos: cualquier miembro de esta sociedad. Tampoco vivo en un country, ni tengo seguridad privada, ni armas... ni siquiera sé dar una patada. Salgo a la calle como todo el mundo, laburo como quien tiene laburo. Vivo. Eso sí. Dejé de mirar la televisión, y eso ayudó bastante a vivir mejor.
Un saludo. Hablemos de la vida, por favor. De la vida de todos."
Estas cosas me nervian mucho más si las tengo que vomitar un 24 de Marzo.
Ahí están las "Locas de la Plaza", a las que les desaparecieron, torturaron y mataron a sus hijos, y que jamás pidieron la pena de muerte para nadie.
Por favor, no me inviten más a estas marchas.
Invítenme a tomar mate...
jueves, 29 de enero de 2009
A toda máquina
Estoy trabajando muchísimo, hace mucho que no visito a nadie. Hoy me tomo este ratengue para escribir algo y, sobre todo, porque necesito parar un poquito la pelota.
Estoy muy cansada pero contenta porque el laburo viene bien, hay proyectos nuevos (por ahora en mi cabeza, pero bué... por algo se empieza), porque parece que hay algo que no hago tan mal, porque veo que alguna gente confía en mí y que no la defraudo.
Uno es siempre un poco injusto con los que lo quieren (qué feo decir "yo soy siempre un poco injusta con los que me quieren", así, con decir "uno" creo que me salvo, pero no), preferimos no creerles cuando dicen "hacés esto bien", "sos capaz". Recién los escuchamos cuando viene alguien de afuera (alguien a quien tildamos de "grosso" o "capo") y nos dice "qué bueno esto que hacés", o "sos capaz". Soy golencontra por naturaleza, pero a veces pienso bien de mí.
A veces parece que las palabras se me traban y un párrafo imposible (será el cansancio) pero al rato vuelven, están ahí con toda su carga de todo lo que quieren decir, y salen y arreglan lo que parecía inarreglable.
¿De quién es la culpa de tantas palabras que me salen de repente? ¿de mi papá, que no hablaba nada? ¿de mi mamá que hablaba hasta por los codos (todavía hay ecos en la casa...)?
De los dos y mía, supongo.
Estoy muy cansada pero contenta porque el laburo viene bien, hay proyectos nuevos (por ahora en mi cabeza, pero bué... por algo se empieza), porque parece que hay algo que no hago tan mal, porque veo que alguna gente confía en mí y que no la defraudo.
Uno es siempre un poco injusto con los que lo quieren (qué feo decir "yo soy siempre un poco injusta con los que me quieren", así, con decir "uno" creo que me salvo, pero no), preferimos no creerles cuando dicen "hacés esto bien", "sos capaz". Recién los escuchamos cuando viene alguien de afuera (alguien a quien tildamos de "grosso" o "capo") y nos dice "qué bueno esto que hacés", o "sos capaz". Soy golencontra por naturaleza, pero a veces pienso bien de mí.
A veces parece que las palabras se me traban y un párrafo imposible (será el cansancio) pero al rato vuelven, están ahí con toda su carga de todo lo que quieren decir, y salen y arreglan lo que parecía inarreglable.
¿De quién es la culpa de tantas palabras que me salen de repente? ¿de mi papá, que no hablaba nada? ¿de mi mamá que hablaba hasta por los codos (todavía hay ecos en la casa...)?
De los dos y mía, supongo.
jueves, 13 de septiembre de 2007
Lo que sé
Hay una sección de una revista (no recuerdo cuál) que se llama “Lo que sé”. Página/12 a veces pega cosas de ahí en Radar. A mi me encanta. Y decidí hacer un “Lo que sé”
No sé muchas cosas.
Sé que me gusta reírme fuerte.
Sé que quiero ir un poco más lejos aunque todavía no sepa bien cómo. Sé que cada vez, cada vez cada vez, hice lo que sentía que debía hacer. Y que no siempre esto estuvo bueno. Pero creo que el noventa por ciento de lo que hice, lo volvería a hacer. Y, si pudiera, haría que el diez por ciento restante fuera un poquito mejor.
Sé que nunca voy a saber lo suficiente. Me gusta bailar aunque no sepa el paso. Me gusta la euforia, me gustan mis hijos, me gustó tenerlos porque me gustan los chicos pero antes que nada, porque me gusta la gente. Y me gusta saber que no los tendré para siempre porque me sé que quiero que sean personas independientes.
Sé que quiero que sean gente de la buena. Buenas personas para ellos y para alguien más en el mundo. Porque la gente que más me gusta es la buena gente.
Sé que me gustaría que existiera un lugar donde los que se fueron se encontraran, y que ese lugar no fuera solo el de mis recuerdos.
Sé que quiero mucho a la gente que quiero y que para aquellos a quienes no quiero reservo buenos deseos, y que no me interesa que ellos lo sepan. Es más que suficiente con que lo sepa yo.
Sé cómo hacer para que la comida que se quemó no tenga gusto a quemado (y es un saber excelente).
Cada vez que pueda, y sé que voy a tratar de poder muchas veces, voy a ayudar a alguien.
Sé que cada día cambio, y eso me gusta porque no quiero ser siempre la misma. Sé, como dijo Unamuno, que “el alma verdaderamente henchida vive de agua y no de sed”.
Sé que esta lista no se termina hoy.
No sé muchas cosas.
Sé que me gusta reírme fuerte.
Sé que quiero ir un poco más lejos aunque todavía no sepa bien cómo. Sé que cada vez, cada vez cada vez, hice lo que sentía que debía hacer. Y que no siempre esto estuvo bueno. Pero creo que el noventa por ciento de lo que hice, lo volvería a hacer. Y, si pudiera, haría que el diez por ciento restante fuera un poquito mejor.
Sé que nunca voy a saber lo suficiente. Me gusta bailar aunque no sepa el paso. Me gusta la euforia, me gustan mis hijos, me gustó tenerlos porque me gustan los chicos pero antes que nada, porque me gusta la gente. Y me gusta saber que no los tendré para siempre porque me sé que quiero que sean personas independientes.
Sé que quiero que sean gente de la buena. Buenas personas para ellos y para alguien más en el mundo. Porque la gente que más me gusta es la buena gente.
Sé que me gustaría que existiera un lugar donde los que se fueron se encontraran, y que ese lugar no fuera solo el de mis recuerdos.
Sé que quiero mucho a la gente que quiero y que para aquellos a quienes no quiero reservo buenos deseos, y que no me interesa que ellos lo sepan. Es más que suficiente con que lo sepa yo.
Sé cómo hacer para que la comida que se quemó no tenga gusto a quemado (y es un saber excelente).
Cada vez que pueda, y sé que voy a tratar de poder muchas veces, voy a ayudar a alguien.
Sé que cada día cambio, y eso me gusta porque no quiero ser siempre la misma. Sé, como dijo Unamuno, que “el alma verdaderamente henchida vive de agua y no de sed”.
Sé que esta lista no se termina hoy.
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