La malignización es un proceso. Empieza un día cuando, como tantos, te levantás, solo que lo primero que te pasa es que una nube negra te atraviesa el bocho y se convierte en tormenta.
En un segundo, todo lo que te rodea parece un espanto. Te enojás porque la vida es injusta. Es cierto, siempre te molesta la injusticia, pero cuando estás así, sentís que la injusticia se apersonó en vos, y te convertís en el ombligo sucio del mundo.
¿Por qué la panza? ¿Por qué hay que cocinar? Habría que pintar. Esa canilla puta que no para de gotear. El perro ladra. Hoy, fin de mes, solo hay fideos para morfar. La vida está en contra de mí de mí de mí y solo de mí, y está dispuesta a hacerme el día imposible, que no la semana.
Encima, mañana es lunes. ¡Ahhhhhhjjjjjj! Entendelo, querida: si la vida fuera justa, mañana sería el día Osvaldo, o sería feriado. O tendrías un jefazo macanudo, parecido a George Clooney y enamoradísimo de vos.
Llueve, por si fuera poco, y el perro se metió en la cocina y de ahí pasó al comedor con las patas llenas de barro. Qué lindo el perrito en el sillón...
Entonces llega la salvación: la colección recontrahipermasterizada de The Beatles. Y la vida sonríe otra vez, la lluvia es hermosa y las pizzas salieron finitas pero ricas.
Ahora estoy escuchando Can't Buy my Love, y hace un rato fueron Across the Universe y All you Need is Love.
Todo lo que necesitás es amor. Y música.
looooooooove, loooove, can't buy me loooooooooove...
La canilla queda para otro día.
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domingo, 27 de septiembre de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
Desconfiada
Mmm... ¿será que estoy de mal humor? ¿será el invierno?
No sé, hoy me desperté pensando en las personas que, no sé si queriendo o no, causan mucho daño. Esas para quienes uno (como en una especie de deseo de esa revancha de naturaleza kármica en la que decide creer) reserva un único pensamiento: "ya te va a llegar"... Suelo pensar eso y me tranquiliza, pero hoy me atacó La Desconfianza (así, con mayúsculas) al respecto. ¿Les llegará? Hoy pienso: "no les importa nada"; siguen con su vida, juntan plata o casas o mujeres o estampitas o viajan por el mundo, no sé, pero me da la impresión de que nada los toca. Que esa caja de cristal en la que viven los protege, finalmente, de todo. Hay otro pensamiento que suele rondarme (sólo para tranquilizarme, cierto): "viven una vida superficial, no piensan en nada, no les importa ni lo que hicieron ni lo que harán. Para ellos está todo bien. Están salvados".
No sé si esto tiene mucha, poca o ninguna importancia, la verdad. Evidentemente un poco sí, porque me puso de mal humor.
Todo bien con la dignidad, ¿no? Pero ¿no estaría bueno, además de ser personas dignas, que a veces se nos dé alguna buena buena buena, de esas que te obligan a decir "Ahora me tocó a mí"?
Quiero hacerle caso a la candorosa, y "reforzarme", como sugirió en su entrada el otro día.
Quiero sentirme "glamorosa" también, aunque sea por un rato.
En fin, tengo ganas de preocuparme, una vez, una aunque sea, por boludeces.
Será que, como "todo vuelve", alguien me deseó "ya te va a llegar" y hoy me toca romperme la cabeza (y si esto es verdad, a los demás también les va a tocar: aquí va mi nota de esperanza, jajaja).
Un poema de Benedetti para aquellos a los que lo único que les interesa es "salvarse" (encima tienen tanto orto que les dedican poemas hermosos, qué ironía...)
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Ta bien. Por lo menos trato de mantenerme lejos. Algo es algo.
Update: Video de Pinti que me pasó Halle. Salsa Criolla.
No sé, hoy me desperté pensando en las personas que, no sé si queriendo o no, causan mucho daño. Esas para quienes uno (como en una especie de deseo de esa revancha de naturaleza kármica en la que decide creer) reserva un único pensamiento: "ya te va a llegar"... Suelo pensar eso y me tranquiliza, pero hoy me atacó La Desconfianza (así, con mayúsculas) al respecto. ¿Les llegará? Hoy pienso: "no les importa nada"; siguen con su vida, juntan plata o casas o mujeres o estampitas o viajan por el mundo, no sé, pero me da la impresión de que nada los toca. Que esa caja de cristal en la que viven los protege, finalmente, de todo. Hay otro pensamiento que suele rondarme (sólo para tranquilizarme, cierto): "viven una vida superficial, no piensan en nada, no les importa ni lo que hicieron ni lo que harán. Para ellos está todo bien. Están salvados".
No sé si esto tiene mucha, poca o ninguna importancia, la verdad. Evidentemente un poco sí, porque me puso de mal humor.
Todo bien con la dignidad, ¿no? Pero ¿no estaría bueno, además de ser personas dignas, que a veces se nos dé alguna buena buena buena, de esas que te obligan a decir "Ahora me tocó a mí"?
Quiero hacerle caso a la candorosa, y "reforzarme", como sugirió en su entrada el otro día.
Quiero sentirme "glamorosa" también, aunque sea por un rato.
En fin, tengo ganas de preocuparme, una vez, una aunque sea, por boludeces.
Será que, como "todo vuelve", alguien me deseó "ya te va a llegar" y hoy me toca romperme la cabeza (y si esto es verdad, a los demás también les va a tocar: aquí va mi nota de esperanza, jajaja).
Un poema de Benedetti para aquellos a los que lo único que les interesa es "salvarse" (encima tienen tanto orto que les dedican poemas hermosos, qué ironía...)
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Ta bien. Por lo menos trato de mantenerme lejos. Algo es algo.
Update: Video de Pinti que me pasó Halle. Salsa Criolla.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Vocación(es)
La vocación, en sí, es un misterio. Por qué uno elige una cosa y no otra para su vida, más allá de "porque mi papá" o "porque mi mamá", es un verdadero enigma para mí.
Si hay vocaciones extrañas, creo que una de las más de las más es Proctólogo (¿quién decide "quiero ser proctólogo"? ¿Cómo lo decide? ¿En función de qué? ¿Cómo piensa una persona "quiero ser proctólogo"? No se me ocurre...)
Pero una vocación de moda en la actualidad es la vocación de ombligo. ¿Quiénes son "ombliguistas"? Los que se creen que están solos en el mundo, o peor, que piensan que los que cohabitamos con ellos somos, justamente, "el resto del mundo". Los que no saben ponerse en el lugar del otro. Los que no saben ubicarse en la palmera que les corresponde y se la pasan invadiendo las ajenas. Los que pasan semáforos en rojo queriendo, total, no pasa nada... Los que no dejan cruzar a la gente en las esquinas sin putearla aunque sea un poquito por lo bajo. Son los que siempre están más apurados que uno, porque lo que ellos tienen que hacer es más importante que todo lo que tiene que hacer el resto del mundo. Son los que creen que "el resto del mundo" debería estar agradecido por tenerlo como conocido, amigo, cuñado, suegro, padre, hermano. Los que andan con paraguas por debajo de los techos de cualquier calle de Buenos Aires mientras alguien que se lo olvidó no puede pasar sin clavarse en el ojo una de esas puntas que tienen los paraguas. Los que se atraviesan con su carro en el pasillo del supermercado porque tienen miedo de que alguien se les pase en la cola de la caja (es fácil, te corrés para atrás, dejás el espacio necesario y si alguien se quiere "colar" le decís: "mirá que la cola sigue atrás mío, no me puse ahí para dejar el pasillo libre"). Hay miles y, puff, nos nervian a más de uno.
Todos tenemos un poquito de vocación de ombligo, porque es necesario creérsela un cachito, si no, no hacés nada. Pero los que no abandonan nunca el centro del universo merecen un par de patadas en el orto.
Pero la vocación más extraña, estrafalaria y contraproducente es la vocación de gol en contra. ¡Ojo! No critico. Yo fui golencontra gran parte de mi vida, así que hablo "desde adentro". Soy una "goleadoraencontra recuperada". Lo que no quiere decir que esté sana, ojo. Pero me encantaría saber que es lo que mueve a la gente (a toda, qué es lo que me movió a mi a ser como ¿soy-era-seré?) que se siente impelida a ir siempre hacia atrás, a lo que fue, a lo que ya no está; y a creer que todo lo que está por venir es siempre para peor. A rechazar cosas por miedo, siempre terror, desconfianza y porque sí. Porque, total, no sirvo. Grr. Por qué la gente es como es. Ahora, cuando veo un goleador en contra, me dan ganas de empujarlo un poco, de decirle que no es tan difícil, que si se anima a tirarse, no todo, pero sí mucho de lo que quiere hacer va a salir bien. ¿Y si hacemos una asociación de "goleadores en contra anónimos"?
Si hay vocaciones extrañas, creo que una de las más de las más es Proctólogo (¿quién decide "quiero ser proctólogo"? ¿Cómo lo decide? ¿En función de qué? ¿Cómo piensa una persona "quiero ser proctólogo"? No se me ocurre...)
Pero una vocación de moda en la actualidad es la vocación de ombligo. ¿Quiénes son "ombliguistas"? Los que se creen que están solos en el mundo, o peor, que piensan que los que cohabitamos con ellos somos, justamente, "el resto del mundo". Los que no saben ponerse en el lugar del otro. Los que no saben ubicarse en la palmera que les corresponde y se la pasan invadiendo las ajenas. Los que pasan semáforos en rojo queriendo, total, no pasa nada... Los que no dejan cruzar a la gente en las esquinas sin putearla aunque sea un poquito por lo bajo. Son los que siempre están más apurados que uno, porque lo que ellos tienen que hacer es más importante que todo lo que tiene que hacer el resto del mundo. Son los que creen que "el resto del mundo" debería estar agradecido por tenerlo como conocido, amigo, cuñado, suegro, padre, hermano. Los que andan con paraguas por debajo de los techos de cualquier calle de Buenos Aires mientras alguien que se lo olvidó no puede pasar sin clavarse en el ojo una de esas puntas que tienen los paraguas. Los que se atraviesan con su carro en el pasillo del supermercado porque tienen miedo de que alguien se les pase en la cola de la caja (es fácil, te corrés para atrás, dejás el espacio necesario y si alguien se quiere "colar" le decís: "mirá que la cola sigue atrás mío, no me puse ahí para dejar el pasillo libre"). Hay miles y, puff, nos nervian a más de uno.
Todos tenemos un poquito de vocación de ombligo, porque es necesario creérsela un cachito, si no, no hacés nada. Pero los que no abandonan nunca el centro del universo merecen un par de patadas en el orto.
Pero la vocación más extraña, estrafalaria y contraproducente es la vocación de gol en contra. ¡Ojo! No critico. Yo fui golencontra gran parte de mi vida, así que hablo "desde adentro". Soy una "goleadoraencontra recuperada". Lo que no quiere decir que esté sana, ojo. Pero me encantaría saber que es lo que mueve a la gente (a toda, qué es lo que me movió a mi a ser como ¿soy-era-seré?) que se siente impelida a ir siempre hacia atrás, a lo que fue, a lo que ya no está; y a creer que todo lo que está por venir es siempre para peor. A rechazar cosas por miedo, siempre terror, desconfianza y porque sí. Porque, total, no sirvo. Grr. Por qué la gente es como es. Ahora, cuando veo un goleador en contra, me dan ganas de empujarlo un poco, de decirle que no es tan difícil, que si se anima a tirarse, no todo, pero sí mucho de lo que quiere hacer va a salir bien. ¿Y si hacemos una asociación de "goleadores en contra anónimos"?
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Me hubiera gustado que me dedicaran...
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Algunos libros que me hubiera gustado escribir... Bueno, por lo menos los leí!
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